Sigue la maldición de Anoeta
El conjunto donostiarra dominó durante la mayor parte del encuentro a su rival y acumula ya cinco jornadas consecutivas sin perder. Gran partido de Kovacevic y Savio.


Sigue el Atlético sin ganar en Anoeta y, lo que es peor, da un importantísimo paso atrás en la lucha por entrar en la los puestos de Champions si sus rivales directos logran la victoria. Dejando a un lado la actuación de Medina Cantalejo, los hombres de Aguirre no supieron en ningún momento hacerse con el control del juego y dieron una preocupante imagen ante un rival que salió mucho más decidido a llevarse el encuentro.
No había pasado nada relevante cuando llegó el primer gol del encuentro. Ambos equipos se habían dedicado hasta entonces al tanteo habitual, peor en el minuto 6 de partido Gabi falló en la ayuda a Perea y Savio dispuso del tiempo y espacio suficiente para poner un gran centro a Kovacecic, que se estiró todo lo que pudo para empujar el balón a la red. Al Atlético le caen todas (hay que recordar que el serbio sólo había visto puerta una vez este año).
Gracias al tanto, un encuentro predestinado a verse bajo el yugo de la especulación y las precauciones se animó sobremanera. Y la Real eligió el camino. Para un equipo en sus circunstancias es complicado no intentar aguantar un gol que le pone provisionalmente a tres puntos de la permanencia, pero los de Lotina fueron valientes e intentaron que el balón pasara más tiempo en el campo rival. El Atlético de momento se limitaba a salir a la contra.
Antes de que se cumplieran los primeros veinte minutos, ambos conjuntos dispusieron de sendas oportunidades para marcar. Primero la Real estrelló el cuero en el travesaño de Leo Franco, y luego Agüero erró un mano a mano con Bravo. Las defensas, especialmente la madrileña, hacían gala de su poca fiabilidad. Incluso Eller, muy seguro desde que llegó, estuvo a punto de regalarle un peligroso balón a Savio. Un disparate lo de las zagas.
Los de Aguirre echaban de menos, como casi toda la temporada, una figura dominante que marcara el ritmo del encuentro en el centro del campo. El mejicano sigue empeñado en condenar a Jurado al ostracismo de la banda izquierda, y mientras Gabi lo intentaba en el medio con la escasa ayuda de Luccin (que poco se mueve el francés cuando su equipo tiene el balón). Un lanzamiento lejano del madrileño fue despejado por Bravo.
El Atlético comenzaba a achuchar, pero cargaba gran parte de su juego por la derecha, donde Galletti profundizaba bien y tenía la ayuda de Perea, al que se le ve mucho mejor en el lateral. Para colmo de males, Medina Cantalejo anuló un tanto a Kovacevic por fuera de juego dudoso.
Con el descanso a la vista la Real se encerró atrás, lo que pudo costarle muy caro. Durante muchos minutos salvó sin apuros las acometidas colchoneras, pero como ya he dicho no era el día de las defensas. Cuando se cumplía el tiempo, Víctor López realizó un desastroso despeje en forma de asistencia a Torres, pero el delantero, desaparecido en la primera mitad, envió el balón fuera por muy poco.
Medina Cantalejo se convierte en protagonista
El comienzo de la segunda parte fue electrizante. La Real volvió a su papel de local y buscó con insistencia la portería de Leo Franco, y el Atlético intentaba responder como buenamente podía, pero su juego era muy irregular. En dos ocasiones pudo la Real sentenciar el partido, la más clara de ellas en un inocente remate de Xabi Prieto, que cuando tenía todo a su favor prácticamente estrelló el esférico contra Leo Franco. Los rojiblancos pasaban por sus peores momentos del encuentro. Y para colmo los errores defensivos no sólo no cesaban, sino que se propagaban como una epidemia. Especialmente desacertado estaba Perea en la segunda parte.
Aguirre reaccionó sustituyendo a Jurado por Mista, que se situó en el puesto de delantero centro, turnándose Agüero y Torres en las bandas. El resultado fue más pegada pero menos toque. La presión realista se había disipado ligeramente pero los visitantes continuaban sin funcionar. Víctima de la impotencia, Luccin se auto-expulsó al protestar una falta y se lo puso más complicado a su equipo, por si no era bastante.
A partir de ese momento hubo dos duelos, el referido al juego, y el que mantenían los jugadores atléticos con el colegiado. Pero en este tipo de enfrentamientos sólo puede salir uno, y en este caso fue el Atlético. Eller tomó antes de tiempo el camino a los vestuarios, y de nuevo por protestar. Lamentable la actitud de ambos, los futbolistas por no saber contenerse y Medina por no tener voluntad de diálogo en ningún momento.
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Si la remontada parecía difícil con diez, con dos hombre menos ni los más optimistas mantenían ya la fe. Pronto la Real se encargó de confirmar que no habría milagro. Savio puso la guinda a su gran segunda parte remantando a las mallas un buen centro de Herrera desde la derecha.
Anoeta se convirtió en una fiesta los últimos minutos de encuentro. A falta de lo que ocurra en el resto de la jornada, el equipo txuri-urdin se sitúa a una victoria de la salvación, algo impensable hace varias semanas.



