Y Nuria se arrepintió
El día más bonito del Getafe será recordado por la exhibición de Messi con gol del siglo incluido. Ese es el consuelo que le queda a la marea azul, que asistió en directo al gran día del crack en el Camp Nou. Desde fuera, como su amigo el Pato Abbondanzieri

Ahora sí sería un milagro.
Un par de veces dijo Schuster en la previa que buscarían el milagro de eliminar al Barça. Visto lo de ayer necesitan panes, peces y lázaros para estar en la final. Se equivocó el alemán con los inventos que suele hacer en los grandes estadios y casi siempre le salen mal. El partido del año era el de ayer y los ocho de antes sólo valían para entrar en calor. Mejor las pruebas para Mallorca y Villarreal. Otro tema es el pistacho de las camisetas. No se puede salir de casa para hacer historia y presentarse con esa indumentaria mitad pijama, mitad traje de neopreno. Al menos en el viaje de vuelta pudimos dormir. Soñando con Messi, claro.
Que pague el pitufo.
Así conocen cariñosamente a su alcalde los getafenses y eso le cantaban. Y no, no pagó, pero no se quitó la bufanda hasta que el protocolo se lo exigía y seguro que le hubiera gustado más estar en lo alto del gol norte que en el palco. Pedro Castro se montó en el autobús y en el avión como ha hecho durante más de 30 años, como un forofo más de su Geta al que ha seguido por toda España. Patinó en el resultado y no es habitual. Dijo 2-2 (¿obviaba el primer tiempo?). Y también reconoció otro error: "Dije que la final sería Getafe-Barça y me equivoqué en el rival del Getafe". Las peñas le reconocen el apoyo que prestó para que el charter de aficionados azulones saliera ayer rumbo a Barcelona.
¿En Barcelona hay culés?
Lejos de la hostilidad que se podía presuponer, la llegada a Barcelona fue, más que plácida, alucinante. El comandante del avión exige la victoria y da ánimos, una señora salta enloquecida al vernos, un mosso de escuadra nos dice que es merengón y ojalá les metamos cuatro y desde la universidad unos jóvenes que hacen botellón animan al Geta. Dentro del estadio no fue lo mismo, claro, pero entre los 300 azulones costaba escuchar a los culés. El resultado fue pesando en el ánimo, pero nadie desaprovechó el viaje y los getafenses animaron hasta que Mejuto pitó el final.
El gol del siglo XXI.
Quizá no sea poco consuelo haber asistido en directo al gol del siglo. Maradona firmó el del siglo XX en México86. El del XXI lo hizo Messi, que sí parece que es ya su sucesor. Paredes le vio, le siguió y le aplaudió. Alexis, Alberto, Celestini y, finalmente, Luis García, hicieron lo mismo. Dieron ganas de llorar y no se sabía si de alegría o de pena. Gracias Messi por hacer que no recordemos el día de ayer sólo como aquel en el que vimos cómo el Getafe era vapuleado en el Camp Nou.
Nuria, también arrepentida.
La suplencia de Güiza no fue obstáculo para que Nuria Bermúdez se enfundara la azulona y animara como la que más. El arrepentimiento del jerezano se hizo extensible a su novia que se hizo fotos hasta con las paredes. Cuando salió Güiza hubo algarabía en la grada y un hilito de esperanza. La misma que nos queda para el Coliséum.
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Se echó de menos al Pato.
Casi da vergüenza decirlo, sonará a ventajista, pero con el Pato habría vida. Luis no hizo una sola parada de mérito y no hubo milagro. Cuando tienes un jugador que está por encima del nivel es para que juegue casi siempre, sobre todo, en grandes ocasiones. Schuster prefirió esa rara justicia de otorgar la titularidad al más suplente del equipo en la cita más importante de la historia. La grada azulona lo lamentó y a estas horas seguro que el alemán también.




