Ramos jugará hasta junio con la nariz rota
"Más adelante pasaré por talleres"


Sergio Ramos nació en Camas (Sevilla) hace 21 años, pero bien pudo hacerlo en Ceuta, donde llegó al mundo en 1945 su auténtico héroe futbolístico: José Martínez 'Pirri'. El legendario todoterreno que alumbró el Madrid de los ye-yés (inolvidable Copa de Europa de 1966 con once españoles sobre el césped del estadio Heysel) es un referente para Sergio Ramos desde que, siendo niño, le contaron la heroica actuación del ceutí en la final de la Recopa de 1971 ante el Chelsea. Pirri se rompió el hombro izquierdo y aguantó los 120 minutos de partido, prórroga incluida (Zoco la forzó con un gol en el minuto 90). El Madrid perdió dos días después en el desempate por 2-1 (21-5-1971), pero Pirri aguantó en el campo con una protección de la época y unos pinchazos que le hicieron llorar de dolor. Santiago Bernabéu le concedió la primera Laureada del club.
Ramos va por el mismo camino. Ayer pasó por la clínica Ruber tras entrenarse en Valdebebas. ¿La razón? Desde el 7 de marzo, la noche en la que el Madrid cayó ante el Bayern en Múnich con un golazo desde fuera del área anulado al andaluz a dos minutos del final ("¡No olvido esa jugada, era gol legal!"), Ramos estaba jugando con un fuerte dolor en su nariz. "Makaay me dio un golpe fortuito con su cabeza en un salto y cada vez respiro peor".
Ayer se confirmaron sus peores augurios. Acompañado por su René, su inseparable hermano y hombre que guía con temple todos sus pasos, Ramos se sometió a varias radiografías que diagnosticaron la peor de las posibilidades que manejaba el chaval: fractura del tabique nasal y obstrucción respiratoria del lóbulo derecho de la nariz. O sea, que respira con muchas dificultades y sabe que un golpe ahí puede dejarle K.O. hasta el final de la temporada.
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Valiente.
Pero Sergio es de otra pasta. No quiere reservarse y ayer acordó con los médicos del club que no se operará hasta el término de la Liga, más allá del 17 de junio. El comodín sevillano cree que no es momento de reservarse y va a jugar estos ocho trascendentales partidos que restan de campeonato asumiendo todos los riesgos que sean precisos. "¿Qué me dan un golpe en la nariz? Pues me como el dolor. Esto es el Madrid, no una guardería infantil. Hay que ir a muerte a por la Liga y luego más adelante ya habrá tiempo de pasar por talleres". Tarzán Ramos, genio y figura



