Primera | Betis 0 - Real Sociedad 1

Garrido mantiene vivo el sueño

Garrido logró un importantísimo tanto que permite a la Real seguir soñando con la salvación, que se sitúa ahora a cinco puntos a la espera de lo que pase en los partidos de mañana.

Cristo Martín
Jefe de Sección en as.com
Licenciado en Periodismo por la Universidad Europea de Madrid, entró en 2006 en as.com como becario y ya nunca se fue. Desde entonces ha desarrollado diversas tareas web, desde portadista a redacción, pasando por la coordinación de contenidos especiales. Actualmente es jefe de sección en la web.
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El encuentro fue de ida y vuelta desde el comienzo. Ambos conjuntos necesitaba los puntos, y especialmente los donostiarras para poder seguir vivos en esta liga, su cuadragésima consecutiva en Primera. Lo único que variaba era el modo de intentar alcanzar los goles que dan acceso a esos puntos.

El Betis, en su segundo partido en La Cartuja, intentaba controlar el balón, que los rivales se dejaran apoderar por la ansiedad y esperar la mejor oportunidad. En punta estaban Robert y Dani, y el brasileño se mostró especialmente activo y acertado a lo largo de la primera parte. La primera ocasión llegó en un remate de cabeza del ex del PSV a pase de Caffa. Pronto se vio que la zaga txuri-urdin podría darle más de un disgusto a Lotina. Sendos fallos dieron a Dani y Robert la oportunidad de adelantar a su equipo, e incluso éste último pidió penalti al sentir un contacto que no pasó de caricia. Los delanteros béticos tampoco tenían su día.

Por el momento era la vanguardia local la que más entraba en juego. Poco se sabía de Díaz de Cerio y Kovacevic. La estrategia estaba clara. Balones a los tanques de arriba y que ellos se pelearan con Juanito, Rivas y compañía, aunque por el momento el plan no daba resultados. El otro camino hacia el gol que preferían los vascos era a balón parado, pero las oportunidades que habían tenido de colgar balones tampoco habían sido fructíferos. Aparte de eso la Real no ofrecía mucho más. Savio estaba muy espeso en la salida del balón, entre otras cosas porque delante de él tenía pocas opciones de pase. El resto de la media estaba más centrada en la brega.

Por momentos parecía que el Betis se adaptaba a su domicilio temporal, claro que eso no debería servir de excusa porque la Cartuja ha arrastrado al menos tanta gente como el antiguo Villamarín, y el apoyo del público ha sido incondicional. El conjunto entrenado por Luis Fernández intentaba mover el esférico con criterio y calma. Todo parecía ir bien hasta que en el minuto 32 Doblas se traga de lleno un lanzamiento de falta de Garrido. El balón iba ligeramente centrado, con poca potencia, y desde muy lejos, pero el guardameta picó y la Real se adelantaba cuando quizás menos lo merecía.

El gol achantó a los locales. Los verdiblancos, desconcertados, entregaron la posesión al rival, que durmieron el balón hasta el descanso, aunque aún hubo tiempo para algún susto como consecuencia de nuevos errores de los hombres de atrás.

Bravo asegura los tres puntos

El segundo tiempo comenzó con susto para la ya aterrorizada parroquia local, y de nuevo llegó a balón parado. Savio ejecutó y Díaz de Cerio, en su primera aparición importante del encuentro peinó el balón, aunque se marchó fuera por muy poco. Tras el susto el Betis intentó buscar el empate a la desesperada. Durante los primeros veinte minutos de la reanudación el cuero estuvo más tiempo en el aire que sobre el césped, que ya es decir. El conjunto sevillano se empeñaba en tratar de perforar la defensa contraria con la táctica más antigua y previsible, el patadón. Los resultados de tanta precipitación fueron escasos para el Betis, que no contabilizó ni una clara ocasión. Luis Fernández movió el banquillo buscando soluciones. Assunçao y Edú sustituyeron a Arzu y Dani.

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A partir de ese momento el balón dejó de ser tratado como un arma arrojadiza. El mediocentro intentó ser el eje en torno al cual girara el juego del equipo, aunque tampoco así los locales lograron inquietar a Bravo, y cuando lograban llegar a posición de disparo, la defensa del chileno se convertía en un auténtico frontón humano. La Real, al ver los problemas del rival cuando llegaba a las inmediaciones de su área, volvió hacerse con el control del balón, aunque en esta ocasión no le resultaría tan sencillo bajar el ritmo del encuentro.

Las ocasiones no terminaban de llegar para ninguno de los dos. El Betis por incapacidad propia y la Real por falta de necesidad comenzaban a aburrir al personal en exceso, y la grada se desesperaba por momentos y clamaba contra la figura de su presidente en la sombra. Con este panorama llegaron los mejores minutos locales, que disfrutaron de dos claras ocasiones para empatar el encuentro, ambas desperdiciadas por Robert que no atinó a superar a un espléndido Bravo.

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