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La Roma, con sus errores defensivos, entregó en bandeja la eliminatoria a un Manchester cuya efectividad a lo largo de todo el encuentro dio lugar a una goleada histórica. Gran actuación de Cristiano Ronaldo, que participó en casi todos los goles de su equipo.


El equipo de la capital italiana salía al campo con un esquema engañoso. Por un lado no figuraba ningún delantero puro en el once, pero en la media acumulaba jugadores de talento y sobre todo con gol. Además la defensa prometía fiabilidad. A pesar del buen momento del líder de la Premier, cabía esperar que los italianos serían un rival duro de roer. Pues nada más lejos de la realidad. Mexes, Chivu (pretendidos por el Madrid), Panucci (ex madridista) y Cassetti comenzaron a verle las orejas al lobo muy pronto. La Roma comenzó teniendo el balón, pero era una situación engañosa. Con un Old Trafford a rebosar y rugiendo como hacía tiempo que no se oía, el Manchester no dio descanso a su rival durante toda la primera parte.
La Roma, ante un panorama tan poco habitual, no sabía muy bien que hacer con el balón. Lo mantenía en su poder pero sin profundidad, sin ideas, y por lo tanto sin llegada. Inquietó, si se puede decir así, en dos ocasiones al marco de Van der Sar, pero con tiros lejanos y previsibles. Pero ese no era el mayor problema, ya que la ventaja obtenida en el Olímpico no forzaba a buscar la portería. Siempre que el Manchester recuperaba el esférico se lanzaba hacía la portería de Doni, y lo hacía con tal verticalidad que por momentos parecía que el conjunto inglés se precipitaba al no elaborar un poco más su juego.
Pronto se vio que lo que se adueñaba de los jugadores de Ferguson no era falta de paciencia, sino una seguridad en sí mismos que arrinconaba al rival. Según pasaban los minutos los italianos iban encontrándose más incómodos en el campo, y Cristiano Ronaldo entraba cada vez más en juego y con mayor peligro, siempre acertado, buscando la mejor opción y por si fuera poco lo hacía bonito. A los 10 minutos de juego un pase suyo acabó en las botas de Carrick, que con un excelente disparo con el interior desde fuera del área, logra batir a un estático Doni.
Los cimientos del estadio inglés temblaban, y la avalancha liderada por Rooney y Ronaldo no había hecho más que comenzar y ganaba en intensidad. Seis minutos después, un error de Chivu era aprovechado por Alan Smith para hacer el segundo. A pesar de la fenomenal salida de los Diablos rojos, los goles habían llegado tras sendos errores de la defensa romana, allí donde se supone que no deben fallar por ser su especialidad. Casi sin tiempo para digerirlo, una internada de Giggs por la derecha terminó en u centro que Rooney mandó al fondo de las mallas de un desangelado Doni.
Habían pasado sólo 18 minutos y este Manchester renacido, este Manchester que vuelve poco a poco a ser el equipo de hace unos años, había prácticamente liquidado el encuentro. La primera parte dio un descanso a la Roma. Los hombres de Spalletti lo tenían difícil pero no imposible. Dos goles les daban el pase, pero en ningún momento supieron encontrar el camino a la portería contraria. Sin juego por bandas, donde Manzini y Wilhelmsson estaban desaparecidos y la única opción que quedaba era a balón parado. De este modo llegó el primer lanzamiento entre los tres palos de los transalpinos, obra de Totti que obligó a despejar el balón a Van der Sar.
El panorama era desolador para los italianos, pero ya se sabe que cuando algo va mal siempre puede ir a peor, y eso es lo que ocurrió. A pocos minutos para alcanzar el descanso, Cristiano Ronaldo puso la guinda perfecta a una primera parte excepcional. El portugués encaró a Panucci, y ante la permisividad del italiano, se sacó un disparo pegado a la cepa del poste ante el que nada puede hacer Doni. El luso se coronaba en la competición que más miradas atrae, y su posible salida del club inglés se encarece más aún. Eso sí, visto lo visto, merece la pena gastarse una fortuna en él.
Sigue la fiesta
Después del juego desplegado por ambos equipos en el primer tiempo, parecía evidente que el mayor interés de la reanudación sería comprobar el número de goles que serían capaces de hacer los locales. Y la paliza comenzó a tomar tintes históricos cuando a los tres minutos Ronaldo culminaba una jugada por la izquierda de Giggs. Hasta con la espinillera los hace el 7.
Por si quedaba alguna duda el encuentro ya no tenía ninguna historia. El Manchester podía haberse relajado, reservar a sus estrellas y no cebarse con el contendiente herido de muerte. Pero no lo hizo. Los jugadores ingleses parecían poseídos por un insaciable apetito de goles, y al cuarto de hora de la segunda mitad llegó el sexto (por si habían perdido la cuenta) obra de carric, de bellísima factura tras un lanzamiento lejano. El medio centro del Manchester, junto con Ronaldo, fue la estrella del encuentro.
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Sólo con el sexto gol el conjunto local pareció relajarse, que no conformarse, ya que sus ataques seguían siendo constantes pero menos intensos. La Roma arovechó el respiro para acercarse a la meta contraria, y en uno de estos acercamientos De Rossi redujo diferencias con un intrascendente aunque bello tanto. El gol no servía ya para maquillar un resultado humillante para el segundo clasificado de una Serie A venida a menos. Y ahi no acababa todo. Cuando parecía que ambos equipos se habían decidido a esperar el final del encuentro sin gastar más energías, el recién incorporado Evra sorprendió a Doni con un zurdazo desde la frontal que se introdujo en la portería tras dar en el poste.
El United logra una merecida victoria y de paso hace historia en la corta vida de la Champions. Alex Ferguson y los suyos encaran las semifinales, ante Milan o Bayern, con una importante dósis de moral, mientras que los italianos se tendrán que centrar en asegurar su segunda posición en el campeonato doméstico.



