Primera | Real Madrid - Nàstic

Las peñas de Murcia y Alicante ven al Madrid campeón

Hubo 303 cofrades en Santomera

<b>CENA EUFÓRICA</b>. Acudieron Moreno Cariñena, presidente del Castilla, José Bernabéu, responsable de las peñas, y Enrique Riquelme, directivo blanco.
Tomás Roncero
Nació en Villarrubia de los Ojos en 1965. Subdirector de AS, colaborador del Carrusel y El Larguero y tertuliano de El Chiringuito. Cubrió los Juegos de Barcelona 92 y Atlanta 96, y los Mundiales de Italia 90, EE UU 94 y Francia 98. Autor de cuatro libros: Quinta del Buitre, El Gran Partido, Hala Madrid y Eso no estaba en mi libro del Real Madrid.
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Alicante (Costa Blanca, nombre perfecto), Murcia y la Vega Baja son territorio madridista en un altísimo porcentaje. Ello ayudó a vivir en la noche del viernes una cumbre de cofrades voluntarios, clavos ardiendo y gente con fe inquebrantable que se atrevió a despedir la velada al grito de "¡Campeones, campeones!" y "¡A por ellos, oé!".

Un total de 303 convencidos de que la Liga aún puede subir a la fuente de la diosa Cibeles se congregaron en el Casón de la Vega, a sólo diez kilómetros de Murcia capital. Allí estaban los socios de la Peña Santomerana (organizadores del acto), Quinta del Buitre (Callosa de Segura), La Gotera, Orgullo Merengue (Pliego), Abarán, Bigastro, Alhama ("Alhamadrid" es su lema), Calasparra, Caravaca, Ricote, Aspense, Abanilla, Fortuna, Orihuela, Bahía de Portman (La Unión), Orilla del Azarbe, Blanca, Mula, Torrevieja, Zarandona, Beniel, Benejúzar, Redován, Torre Agüera, Aljúcer, Alcantarilla, San Javier, Los Alcázares, Cabezo de Torres, Guadalupe, Almoradí y San Fulgencio.

Un servidor vivió comentarios sagaces, como los del niño Javier, futuro periodista deportivo: "Lo que tiene que hacer el Madrid este domingo es jugar su primer partido en casa de la temporada. Hasta ahora en el Bernabéu todo han sido simulacros".

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La velada alcanzó su momento más caliente cuando en la hora de los discursos se recordó que las portadas de la prensa de Barcelona vaticinaban un 5-0 en ese clásico que pudo acabar al revés. La Cofradía del Clavo Ardiendo también protagonizó todos los corrillos. Muchos telefonearon a Toñín el torero para que les inscribiese de inmediato.

La única pena fue la ausencia de Ramón Calderón ("el presidente podía haber retrasado su viaje a América un día", se quejaban dolidos algunos invitados) y de Míchel, que estaba concentrado con el Castilla. Al final, sin embargo, todos se unieron en un grito unánime: "¡Vamos a por la Liga!".

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