Pase histórico
Los navarros se han impuesto gracias a un gol de Webó ante un Rangers que dio una pésima imagen, dando siempre la sensación de que era a ellos a quienes les valía el resultado


Osasuna comenzó sin riesgos, tratando de mantener la pelota y sin perder la cabeza. Lo importante es que no la tuvieran los escoceses. El planteamiento de Walter Smith era bastante más arriesgado que en la ida. Adam y Novo eran los encargados de surtir de balones al eslovaco Sebo, delantero tanque de toda la vida. Pero la delantera visitante no inquietaba lo más mínimo a Ricardo. Hasta el minuto 30 no llegó el primer lanzamiento del Rangers, y cómo no, a cargo de su mejor jugador en la primera parte, Nacho Novo.
La explicación a la falta de mordiente de los de Glasgow no es otra que el buen juego de Osasuna. La labor de Nekounam, Puñal y sobre todo Juanlu por su banda, tenían más entretenidos a los británicos en la defensa de su portería. Los 1.500 escoceses de la grada ejercían más presión que los once que se encontraban en el campo. Aunque ya se sabe que las gradas no suelen ganar partidos.
A pesar de ser el equipo rival el que necesitaba la victoria, era el ímpetu osasunista, y la facilidad con la que se plantaba en el área rival, la que hacía pensar en un desenlace mucho más relajado que el de eliminatorias anteriores. Sólo en los minutos finales de la primera parte el equipo de Ziganda se vio algo agobiado, pero nunca lo suficiente como para temer por la eliminatoria. El Rangers volvía a su imagen europea olvidando el partido realizado el fin de semana ante el Celtic.
El pase, sentenciado
La segunda parte comenzó con la misma tónica. Osasuna controlando el balón a su antojo. Los visitantes, impulsados por la necesidad ponían más agresividad al juego, pero eso no se traducía en mejor juego. Es más, las mejores ocasiones eran para los locales. El Rangers ofrecía una preocupante falta de creatividad, ni siquiera era capaz de llegar con balones colgados.
Y finalmente pasó lo que tenía que pasar. Una buena internada de David López por la derecha acabó en las botas de Webó tras un rechace. El camerunés, con algo de suerte y ayuda de McGregor, introdujo el balón en la portería rival. El tanto ponía la eliminatoria cuesta arriba para el Rangers, y no parecía que le quedaran fuerzas para remontar el obstáculo.
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Pero, como en la ida, las cosas no eran exactamente lo que parecían. El Rangers sacó fuerzas de donde no habían. Puso la directa, es decir, cogió el camino más corto hasta la portería de Ricardo. Y a punto estuvo Ehiogu de dar la sorpresa pocos minutos después del gol local. Ricardo acabó con el peligro, pero a más de uno se le aparecieron los fantasmas de Glasgow.
Poco duró esa sensación. Los cambios de Ziganda y la negligencia escocesa se encargaron de permitir un final de encuentro tranquilo para la parroquia pamplonica. Si alguien estaba más cerca del gol ese era Osasuna. El rival había perdido la fe, y de nuevo esperó hasta los últimos cinco minutos para intentar levantar el resultado. Realmente triste la actuación del grande escocés. Incluso David López estuvo a punto de marcar el que hubiera sido uno de los goles de la competición, pero llegó forzado ante la salida del guardameta contrario. El pitido final hacía historia, ya que Osasuna sigue paseando el nombre de Pamplona por Europa, y en cuartos de final, donde nunca antes se había llegado.



