"Estamos convencidos: ganaremos la Liga"
Ver al Madrid a sólo cinco puntos de Barça y Sevilla, y la gran actuación de los blancos en el Camp Nou, ha servido para que un año más reaparezca la Cofradía del Clavo Ardiendo, optimistas entusiastas que ya se ven camino de Cibeles...


El fútbol provoca reacciones exageradas y contradictorias, pero si rascas en la calle pronto encuentras la única verdad. La del aficionado y forofo, que lleva todo el año aguantando bromas, chanzas y cierto choteo con las cuitas de Capello y los puntos que volaron del Bernabéu. Por eso, la vibrante exhibición del Madrid en el Camp Nou ha volteado esa negatividad hasta el extremo de hacer resurgir a la famosa Cofradía del Clavo Ardiendo. Un colectivo de hinchas madridistas que lleva tres temporadas apareciendo en escena por estas fechas para aupar a su equipo hasta la conquista de ese título que se resiste desde la Liga del año 2003.
La cita fue a media tarde de ayer. Calle Hernández Más. Corazón de Entrevías. Bar Palacín. Territorio vikingo. La fortaleza donde Antonio Castaño Gutiérrez, alias Toñín el Torero (socio del Madrid nº 19.157), mantiene cada día un pugilato dialéctico con culés y atléticos ("son la mayoría, porque vienen al bar sólo a tocarme las narices") defendiendo una causa que sólo le ha dado alegrías desde el partidazo del sábado. "Allí estuve en el palomar del 'Campo Nuevo'. Jamás olvidaré que con 2-3 y durante diez minutos no se escuchaba nada. Fue el silencio de los corderos...".
La derrota del Sevilla, gracias al gol del madridista Portillo, alimentó la nueva aparición de la Cofradía del Clavo Ardiendo. A través del SMS, Toñín fue captando simpatizantes y pronto reunió una veintena de leales.
Peñistas.
Hasta el Bar Palacín se acercadon los representantes de las peñas de Arenas de San Pedro y La Parra Blanca (Ávila), Colmenar de Oreja, Valdemoro, Chelle, Tívoli, El Buitre (Ciempozuelos), Olaf El Vikingo (Guadalajara), Barajas, El Futuro es Blanco (Yuncos, Toledo), 7 Cobeña y Onuba (Huelva). Todos ellos compartían la homilía futbolística del torero: "Somos legionarios del sentimiento madridista. Desde aquí pido que nos llamen para afiliarse a la Cofradía. El número es 91-7863562. Estamos convencidos de que el Madrid va a ganar la Liga. ¡Todos iremos a Cibeles en junio!".
Suena el teléfono del modesto bar vallecano y al otro lado se encuentra Balbino, emigrante español en Brujas (Bélgica), donde regenta un restaurante typical spanish en el que los callos y la tortilla de patatas se distribuyen entre banderas y bufandas del Madrid colgadas en la pared. Balbino se adhiere a la Cofradía y rescata un episodio que sube la moral de la tropa: "El sábado vi el clásico en el Brugge Flamiesh Pub. Había allí más de 200 belgas. Al principio iban con el Barça, pero tras marcar Sergio Ramos empezaron a abrazarse entre ellos al grito de ¡Real, Real!".
Toñín se sube a la barra, amaga con darse un cencerrazo con su generosa cabeza ("así celebraré los tres goles que le vamos a meter al Nàstic") y saca su vena poética para regalarnos sus dos últimas composiciones: "Un madridista nunca se rendirá porque el Real Madrid, al final, la Liga ganará..."; "A Cibeles se encamina la afición en el día de San Ismael, madridista de vocación y santo de su devoción...".
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A su lado rompe a aplaudir José Gutiérrez Cencerrudo, madridista hasta las cachas que el 11 de marzo de 2004 viajaba en el cuarto vagón del tren de cercanías que sufrió varias explosiones junto a la calle Téllez. Perdió la audición total de un oído y el 50% del otro, pero no se pierde detalle del espíritu de la festiva convocatoria: "Yo me uno a la Cofradía del Clavo Ardiendo porque la vida me ha enseñado que al final siempre se ve la luz. No olvido que fue a verme al Hospital 12 de octubre el Rey Juan Carlos, que es tan blanco como yo. Se lo comenté y me dijo: Pronto nuestro Madrid te regalará un título para que recuperes la sonrisa".
Todos brindaron eufóricos por la Liga. "Que se preparen el Barça, el Sevilla y el Valencia. ¡Vamos a por ellos!". Tremendo.



