Morientes al rescate
El resultado hace justicia a lo mostrado por ambos conjuntos, que gozaron de múltiples ocasiones, aunque a buen seguro que es el conjunto de Quique Sánchez Flores quien sale reforzado tras el encuentro.


El Valencia, 'in extremis', ha logrado un punto que sabe a victoria. En esta liga que cada vez más se parece a una carrera que nadie sabe cómo ganar, los valencianistas han superado una racha de tres derrotas consecutivas lejos de Mestalla y se mantienen a una victoria de los líderes.
Decía Ziganda en la previa del encuentro que no quería un partido de idas y vueltas, deseos muy difíciles de satisfacer teniendo en cuenta que el Valencia vive de eso. Para intentar neutralizar al centro del campo valencianista, el Cuco dispuso una media con cinco efectivos. Por su parte Quique arriesgaba en su esquema, y Mourinho, en la grada, ya había comenzado el espionaje.
Osasuna fue el primero en hacerse con el control del esférico. Lo normal. Así estaba establecido en el guión del encuentro y no es un secreto que así es como más a gusto se encuentra el Valencia. Muy pronto demostraron los hombres de Quique que la coyuntura les venía que ni pintada, aunque la primera ocasión no llegó en una contra, sino a balón parado, otro punto fuerte de este equipo. Tras un centro de Hugo Viana, Villa conecta con el balón y obliga a Ricardo a realizar un espectacular paradón.
El ex del Manchester no había tenido tiempo de calmar sus pulsaciones tras el susto pasado cuando le llegó el segundo aviso, esta vez en un remate al palo de Angulo tras una buena jugada de Joaquín por la banda. La salida de los rojillos resultó tener menos mordiente de lo esperado. El Valencia, cuando se pone, es una máquina perfectamente programada que sabe en cada momento que es lo hay que hacer, y si no hay un error individual, atacar su defensa es exasperante.
Al filo de la media hora llegó la primera ocasión clara de los locales. Raúl García (que afortunadamente para su equipo está volviendo a su nivel) se sacó de la chistera un lanzamiento casi desde el medio del campo que a punto estuvo de sorprender a Cañizares. El de Puertollano mandó el balón a córner. Pero a parte de eso, poco más ofrecía Osasuna. El juego por las bandas no existía, y Soldado estaba demasiado aislado en punta como para hacer daño. De todos modos, la preocupación principal era cortar las avanzadillas visitantes, que estaban causando estragos.
Pero todo cambió. En el minuto 34, lo que parece un error claro de Medina Cantalejo dio la posibilidad a Osasuna de adelantarse en el marcador. El colegiado consideró como penalti una acción entre Moretti y Raúl García que acabó con el pamplonica en el suelo. Por la pequeña pantalla no parecía para tanto. En cualquier caso, Puñal no perdonó y aprovechó el regalo.
De ahí al final de la primera parte todo fue sufrimiento para el Valencia. El rival se dispuso a esperar y presionar la salida del balón desde muy arriba, lo que propició un par de ocasiones para Osasuna gracias a la incapacidad de Marchena y Albelda para sacar el balón jugado. Las recuperaciones siempre se producían cerca del área de Cañizares, y sendos tiros lejanos de Nekounam y Raúl García estuvieron a punto de aumentar la ventaja para los del Reyno.
Apareció el 'Moro'
La segunda parte comenzó con la incógnita de quién acusaría en mayor medida la fatiga de los encuentros europeos. El paso de los minutos producía mayor desgaste en los osasunistas, que entregaban el balón al rival, y ya se sabe que es más fatigoso correr tras la bola que con ella en los pies. A pesar de ello aguantaban bien. El encuentro se afeaba por momentos. Osasuna no estaba ni muchos menos dispuesto a jugar. La necesidad no acuciaba, por lo que se centraban en funciones destructivas esperando una contra.
Cada vez más el juego se desarrollaba en la zona media del campo, y Mourinho desde la grada comprobaba los problemas del Valencia en ataque cuando tiene que llevar la iniciativa. Era cuestión de tiempo que Osasuna se desperezara y buscara sorprender, y la primera contra estuvo a punto de convertirse en el segundo tanto local, pero Webó no atinó a dirigir correctamente su remate y prácticamente estrelló el cuero en el cuerpo de Cañete. Ahí se pudo terminar el encuentro. El Valencia había perdonado en la primera mitad y se cumplió la máxima, ahora Osasuna corría el mismo riesgo.
Instantes después Cantalejo devolvía al Valencia lo que le había quitado anulando una clara ocasión de Webó por inexistente fuera de juego del camerunés. El conjunto local se animaba por momentos y el Valencia veía como se le escapaba el encuentro cuando una nueva aparición de Ricardo volvió a salvar a su equipo. Joaquín cazó un rebote tras un intento de despeje de la defensa Navarra, y su lanzamiento fue fenomenalmente atajado por el guardameta.
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En los minutos finales la impotencia de adueñó de los jugadores valencianistas. En dos ocasiones tuvo al alcance de la mano el empate, y primero un defensor osasunista, que sacó el balón cuando ya se colaba tras un remate de Angulo, y luego Ricardo, tras un tiro de Villa, frustaron los intentos de los blanquinegros, que ya no sabían cómo perforar la meta local.
Pero el fútbol es caprichoso, y cuando parecía que todo estaba perdido, a falta de un minuto para que finalizara el tiempo de descuento, un centro de Miguel desde la derecha encuentra la cabeza de Morientes que sitúa el empate en el marcador. El gol del manchego hacía justicia dados los méritos de cada uno sobre el campo, y el Valencia logra, al menos, mantener la distancia con los de arriba.



