Se aleja la Champions
El Atlético volvió a ofrecer la peor de sus caras y fue justa la derrota ante un Recre que destrozó al rival a base de contras


En medio de la polémica reavivada del famoso gol de Agüero en la primera vuelta, llegaba el Atlético al Colombino con ganas de sacarse la espina del último encuentro liguero. Además pocos habían pasado por alto el árbitro era el mismo del famoso encuentro de la botella de Ballantines en el Calderón. Todo parecía maquiavélicamente preparado para convertir al trencilla en protagonista.
Y pronto todas las miradas se centraron en el colegiado. Una internada de Uche finaliza con el delantero nigeriano por los suelos ante la presencia de Zé Castro. Ayza Gámez señala el punto de penalti. La jugada es cuanto menos dudosa y el jugador del Recre pone bastante de su parte. Sinama Pongolle da una lección de cómo se lanza una pena máxima y adelanta a los locales.
Quedaba mucho tiempo y el Atlético intentó buscar el área rival. El Recre aceptaba el dominio rojiblanco de buena gana. Tenían un arma, aunque no era secreta. De sobra conocida es la velocidad de Uche y Sinama, y entre ambos volvían loca a la defensa de los madrileños. Una internada del francés terminó en el segundo penalti del encuentro en el minuto 13. Este parecía más claro, pero al final fue lo de menos porque Sinama se encargó de aleccionarnos sobre cómo no se lanza un penalti. Queda la duda de si el primero fue de chiripa.
No habíamos llegado aún al primer cuarto de hora de partido y el Atlético ya las pasaba canutas. La defensa colchonera hacía aguas por todos lados. El Recre había llegado tres veces y había conseguido dos penaltis y una clarísima ocasión. El bagaje de los de Aguirre era nulo. Incapaces de sacar el balón jugado, la explosividad de los onubenses en las contras, con un espléndido Cazorla entre líneas, iba desesperando poco a poco a su rival. Desconocidos estaban los rojiblancos si tomamos como referencia la primera parte ante el Madrid. Y Torres y Agüero desaparecidos. Ni les llegaban balones, ni bajaban demasiado para recibirlos y oxigenar. Y de Costinha y Seitaridis mejor no hablar.
Antes de que se cumpliera la media hora Marcelino veía como se truncaba el plan que tan buenos resultados le estaba dando. Sinama se lesionaba y era sustituido por Javi Guerrero, que le tiene tomada la medida a su ex equipo, pero carece de la velocidad su compañero. El Recre se limitó de ahí al final a esperar al contrario, pero sin dar la sensación de poder aniquilar a la contra como hasta entonces. Aún así, el Atlético sólo fue capaz de acercarse al gol en una ocasión, tras un lanzamiento de Jurado (gracias a una buena jugada de Agüero, una vez más el mejor de su equipo) que despejó a córner López Vallejo tras una espectacular estirada. Lo dicho, pésimo balance ofensivo en la primera parte.
Torres tuvo el empate al final
La segunda mitad mantuvo el guión de la primera con una pequeña variación. El balón pertenecía descaradamente al Atlético, pero las fuerzas ya no eran las del principio y el Recre no salía a la contra con la frescura de antes, por lo que la apuesta de los locales parecía arriesgada teniendo en cuenta lo que quedaba por delante. Además Agüero estaba cada vez más entonado y la presión atlética comenzaba a ser agobiante, aunque por la insistencia más que por el peligro real.
En medio del dominio de su equipo, una intrascendente jugada del Kun, en la que tocó involuntariamente el balón con la mano, le valió las iras del público y ser pitado cada vez que tocaba el balón. En el fútbol no se olvida.
De improviso el encuentro se volvió loco. En dos minutos pudo cambiar todo para finalmente seguir todo igual. Primero por una entrada de Zé Castro a Javi Guerrero, en la que el madrileño encaraba a ya Leo Franco. Ayza Gámez se limitó a señalar la falta. Hay que ver la necesidad de algunos colegiados de complicarse cuando más fácil se lo ponen. Instantes después, una buena internada de Torres terminó en el desatinado disparo del delantero. Lo dicho, finalmente no pasó nada.
Esta fase del encuentro supuso una inyección de adrenalina para los jugadores atléticos, que arrinconaron a partir de ese momento más aún al rival. La entrada de Mista no mejoró las carencias ofensivas de su equipo, que básicamente se limitaban ya a la inexistencia del último pase. Las bandas tampoco aclaraban el panorama a los de Aguirre, que llegaban y colgaban balones de sobra, pero casi siempre sin remate. El mayor problema a estas alturas no era que el Recre soltara uno de sus latigazos, sino la calma relativa con la que los andaluces solventaban las envestidas atléticas.
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Los últimos diez minutos, a la insolvencia atlética se sumó la rebeldía de Javi Guerrero, que se empeñaba en amargar la noche a Zé Castro. Suyas fueron las tres ocasiones que pudieron matar el encuentro antes de que se cumpliera el tiempo, con solicitud de penalti incluida en una de ellas. Y por si el encuentro no estaba resultando lo suficientemente difícil para el Atlético, Costinha se aplicó y redondeó su gran partido con una absurda expulsión tras una entrada desproporcionada en el medio del campo. Lo del portugués es indescriptible.
Aún cerca del final Torres dispuso de la ocasión del empate, pero su remate de chilena se estrella en el larguero de la portería recreativista. Todos los cartuchos estaban quemados, y la Champions se volvía a alejar en lo que parece ser el sino del Atlético esta temporada.



