Paso atrás del Valencia
El empate final sirve de poco al Valencia y de nada al Nástic, que ve como la posibilidad de la permanencia se aleja jornada tras jornada


Polos opuestos se enfrentaban sobre el césped del Nou Estadi. De un lado el Nástic, colista de la Liga y por otro el Valencia, el equipo que mejor pinta tiene a estas alturas de la temporada de los de la zona alta de la tabla. Los resultados de la jornada, a falta del Barça, favorecían claramente al equipo che, que podía ponerse a un punto del Sevilla. Los tarraconenses por su parte bastante tienen con intentar sacar sus partidos, que lo de mirar a otros campos poco importa ahora.
Los visitantes sabían lo que se jugaban, y por ello comenzaron el encuentro acribillando al rival. Villa, el mejor delantero nacional sin ninguna duda, tuvo la primera ocasión antes de que se cumpliera el primer minuto de juego, pero Bizarri consiguió despejar el esférico. Poco después el Guaje volvió a rozar el gol, pero su vaselina, una vez superado el portero argentino era despejado a córner por la defensa del Nástic. A los cuatro minutos el Valencia había sacado ya cuatro córners.
A pesar de ser opuestos, estos polos no se atraían lo más mínimo, y el juego comenzó a interrumpirse por las continuas faltas. No es que el encuentro se volviera violento pero el tiempo efectivo de juego no daba opción de conseguir gran cosa. El Valencia, tras su espectacular comienzo, se lo tomó con un poquito más de calma. El Nástic, recuperado del shock inicial, empezaba a ver en el horizonte la portería de Butelle. El guardameta valenciano daba una sensación de inseguridad que animaba a Portillo y compañía. Un cabezazo de Cuellar y dos salidas en falso del francés hicieron despertar a la somnolienta afición local.
El Nástic dejaba que fuera el Valencia quien llevase el peso del encuentro, y claro, la cosa no funcionaba. El Valencia es muy bueno haciendo lo que mejor sabe, pero no es precisamente llevar iniciativa, de modo que aceptaba de mala gana el ofrecimiento. Ante la incongruencia de dos equipos que quieren jugar a la contra, fue el espectáculo el que salió peor parado.
Lo mejor y lo peor de cada equipo se encontraba en la misma banda. Gil era el jugador que más profundidad daba al juego del equipo de Paco Flores, y en contrapunto, Joaquín desaprovechaba por el momento la oportunidad brindada por Quique. Al gaditano no le salía nada, y era un lastre para su equipo, que veía inutilizada la banda derecha de su ataque. Angulo por la izquierda no aportaba mucho más, y Silva no aparecía con regularidad. El empate no gustaba a ninguno y los entrenadores esperaban el descanso como agua de mayo.
Joaquín se estrena, aunque el protagonista es Castro
Después de las charlas técnicas, el encuentro no cambió demasiado. La posesión se repartía equitativamente, pero el Valencia quien llegaba con más asiduidad al área rival. A los diez minutos Quique se envalentona y sustituye a Angulo por Morientes. El ovetense, muy revolucionado durante todo el encuentro no tuvo su día.
La dupla ofensiva dio más mordiente al ataque valencianista, y sólo unos minutos después del cambio llegó el gol. Un centro desde la banda de Hugo Viana (muy activo y acertado) fue rematado por Morientes, y el rechace de Bizarri es rematado al fondo de las mallas por Joaquín. El extremo encontró un inmerecido premio a su juego, y se estrenaba de este modo como goleador blanquinegro.
El tanto daba un giro radical al partido. El Nástic se veía obligado ahora a ir a por el encuentro, no a por el empate, que a estas alturas y en su situación sirve de muy poco, sino a por una victoria a la heroica. Con la grada completamente hundida, el Valencia tenía ahora el encuentro donde más le gusta. Mucho cuidado tendría que tener el Nástic para no salir peor parado.
De repente el encuentro enloqueció. Joaquín tuvo el segundo tras un barullo en el área rival y acto seguido un envenenado centro de Cuéllar acaba estrellándose en el larguero del marco de Butelle, que de nuevo daba muestras preocupantes de su inseguridad. A partir de ese momento el Valencia intentó mantener el balón lo más lejos posible de su área. No valía la pena complicarse a falta de diez minutos.
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El conjunto local se desesperaba por momentos. El Valencia conseguía dormir el encuentro y la posibilidad del empate era casi una utopía. Pero el fútbol es imprevisible y el final del encuentro nos deparaba un final trepidante. Tras un córner botado por Portillo, Rubén Castro remata el balón ante las facilidades ofrecidas por la defensa valencianista. El empate llevó el delirio a la grada y aún quedaba más. El Valencia no se imaginaba el sufrimiento que le esperaba hasta el final.
En dos minutos el Nástic tuvo de golpe todas las ocasiones que había buscado en la segunda parte, aunque finalmente no llegó el gol. El resultado no servía a ninguno, pero el Nástic lo sentía como una victoria. Tal y como se desarrolló el encuentro, puede decirse que el Valencia dio un paso atrás en su camino al título.



