"Sergio Ramos es ahora el corazón del Madrid"
Sergio Ramos está siendo hasta el momento el mejor jugador del Madrid en lo que llevamos de temporada. Mañana llega el Betis y qué mejor manera de homenajear al de Camas que envolviéndole en el arte y la gracia de la persona que más admira en el mundo: José Mercé.


Uno nació el 19 de abril de 1955 en el barrio jerezano de Santiago. El otro, el 30 de marzo de 1986 en Camas, Sevilla. Entre ambos, 31 años de diferencia y un denominador común: la admiración mutua. José Soto Soto, más conocido como José Mercé, es a sus 51 años uno de los mejores representantes del flamenco en España. Sergio Ramos, a sus insultantes 20 años, ya se ha convertido en ídolo madridista, heredero del espíritu de Juanito y Pirri y principal cimiento del futuro Madrid. Mercé frente a Ramos. Arte frente a arte.
Eran las 16:40h. del pasado miércoles (veinte minutos antes de la hora fijada) cuando José Mercé aparecía en la segunda planta del edificio principal de la Ciudad Deportiva de Valdebebas. Traje negro a rayas, camisa rosa y un pelo largo que descubría a un hombre que, además de arte, derrocha una sencillez abrumadora. Envidiable. Fue curioso verle charlar del mismo modo con Ramos que con los miembros de seguridad de Valdebebas.
Modestia.
Faltaban cuarenta minutos para llegara Ramos y la espera para Mercé fue impaciente. "Yo hubiera venido por mi Sergio desde Madagascar. Este chico es muy grande. ¿A qué hora viene?". Afortunadamente esos minutos pasaron rápido hablando de fútbol, deporte que Mercé practicó de niño y que demostró no haber olvidado gracias a una serie de toques de rodilla que regaló a los presentes: "Yo le daba, pero le daba malamente (risas). Por eso me dedique a la guitarra. Sí que es verdad que es mi profesión frustrada. Me hubiera gustado ser futbolista toda mi vida, pero el que vale, vale y el que no, a cantaor (risas)". El de Camas no sabía que se iba a reunir con su ídolo desde pequeño. El hermano de Sergio, René, fue el perfecto cómplice que permitió esta sorpresa.
Con Mercé escondido en una sala, la llegada de la figura de Ramos chocó con la de Mercé. La sobriedad se tornó en informalidad y la experiencia del maestro dejó paso a la inocencia del alumno. El encuentro entre ambos, que motivó la perplejidad de Ramos, se consumó con un abrazo sentido, que provocó un agradecimiento sincero de Ramos ante la sorpresa que había recibido: "Quiero agradecerles esto tanto al Diario AS como a José, que ha hecho el esfuerzo para venir aquí por mí. Habíamos hablado muchas veces por teléfono, pero es un placer conocerle personalmente y sobre todo que seas del mejor equipo del mundo".
Antecedente.
Antes de este encuentro el único contacto personal que había tenido lugar entre ambos fue en un restaurante cuando Ramos apuraba sus últimos meses en el Sevilla. Mercé no dudó en describirlo con esa gracia jerezana: "Yo estaba cenando en un Vips de Sevilla con mis hijas y con mi mujer y veo a Sergio que se viene hacia mí a pedirme un autógrafo y le dije: 'Pero bueno, niño, ¿tú no eres Sergio Ramos?'. Me dio un abrazo muy grande. Ya se había hablado del fichaje del Madrid y yo sabía que mi Sergio iba a ser del Madrid al noventa por ciento porque yo hablaba con Florentino y con Antonio García Ferreras y me lo habían dicho. Sergio me dijo: 'Es que se han parado las conversaciones'. Y le contesté: 'Tú en julio serás jugador del Madrid'. Afortunadamente está en el Madrid y además mi Sergio va a tardar muy poquito en ser el líder de este equipo".
Escuchar a Mercé hablando de Sergio Ramos es sentir como si el cantaor defendiera su composición favorita: "Yo defiendo tanto a Sergio porque es un pedazo de futbolista y además me parece una gran persona. Un chaval con la edad que tiene y el sentimiento que pone en el campo y hablando mal y pronto los coj que le echa en el terreno. Para mí es muy importante y por eso la valoración que hay que hacer de Sergio Ramos es la máxima".
Mercé no dudó incluso en convertirle en el portador del espíritu de casta que siempre ha definido al Madrid: "Sí, para mí es el nuevo Pirri. Tiene esa sangre y ese corazón y además Sergio es artista. El otro día me hizo una cosa de tacón que yo me echaba las manos a la cabeza (risas) y la verdad es que estos jugadores son los que necesita el Madrid y los que necesita el mundo del fútbol. Gente que se dedica a jugar de verdad, que tienen ilusión, que tienen ganas y eso es lo más grande".
Entrega.
Ante tanto halago, Ramos, abrumado, no pudo más que responder a la defensa a ultranza de Mercé: "Son palabras mayores. A mí me llena de orgullo que José y otros aficionados me digan cosas así con el poco tiempo que llevo aquí. La única manera de agradecer ese reconocimiento es partiéndome la cara en el campo".
La renovación pendiente de Ramos y el interés de otros equipos por hacerse con sus servicios provocó el enfado del 'maestro': "¿Pero qué dice? Esos están locos. Todos esos que dicen esas tonterías están locos. Sergio Ramos hoy por hoy es el corazón del Madrid". Ramos se pone serio para analizar una situación que le incomoda por la inexplicable demora del club en cumplir una promesa que se está convirtiendo en añeja: "Lo más importante para un jugador es sentirse valorado y querido por su club y en ese sentido yo sigo confiando en la gente del mío. Mi agente ya está hablando con ellos. Eso se va a resolver un poquito más o un poquito menos tarde, pero yo juego por mi felicidad, por seguir creciendo como futbolista y en un club como el Madrid, que era el sueño que tenía desde pequeño".
El Betis.
Hablar del equipo verdiblanco (el rival de mañana en el Bernabéu) con ambos es incidir en una espinita que esta temporada, ni uno como futbolista ni el otro como aficionado, pueden quitarse de la mente. Pero mientras Mercé no duda de la victoria, "el partido del Betis está ganado, eso lo tenemos muy claro" (risas), Ramos es más precabido por su condición de futbolista: "El partido del Betis no está ganado porque antes hay que salir a jugarlo (risas), pero tenemos el objetivo claro de conseguir esos tres puntos. Además, moralmente es vital para nosotros conseguir una victoria para encarar el partido ante el Bayern. La espinita es grande y les tenemos ganas".Las opiniones se encuentran cuando se plantea el debate sobre Capello. "Capello estuvo aquí hace diez años. Ganamos una Liga, pero salíamos todos del estadio tristes, sin ganas de 'ná'. Yo creo que ese hombre sabrá mucho más de fútbol que yo, pero lo que veo yo y la mayoría de los aficionados es que con Capello no vamos a divertirnos nunca. Si este jugador puede irse al área del rival y comerse el poste no le puede decir el entrenador: 'Tú, el baloncito para atrás'. ¿Eso cómo va a ser?", dice Mercé, mientras que Ramos, lógicamente, se moja por su técnico: "A mí sólo me salen palabras de agradecimiento a Capello porque para mí tiene un palmarés envidiable. Nos puede enseñar muchas cosas". Eso sí, al hablar de títulos y de La Cibeles volvió la unidad. Mercé se la jugó: "Mi Sergio va a ir muchas veces a La Cibeles. Si Dios quiere será este año y si no el que viene, pero se subirá en esa fuente con Ligas y Copas de Europa. Me voy a arriesgar: si vamos a Cibeles este año yo me voy a convidar a algo (risas)". Y Ramos mostró sus sentimientos: "He pasado muchas veces ya y ver esa fuente allí... Mi hermano se lo puede decir. Cada vez que paso por allí o que voy a Atocha digo: 'A ver si algún día en vez de ver el agua de la fuente me puedo subir a ella'. Que sea cuanto antes".
Despedida de arte.
Llegó el final de la charla y ni Ramos ni Mercé parecían tener prisa por marcharse después de una hora de conversación. Sin embargo, faltaba hacer las fotos. Ramos se encargó de la guitarra y Mercé de la voz. Y se llegó a improvisar una canción de la nada que puso los pelos de punta a los presentes. Un final majestuoso para un reportaje con musho arte.
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Ramos le regaló una camiseta
Minutos antes de llegar Ramos a Valdebebas, José Mercé dijo: "Me encantaría tener una camiseta de Ramos dedicada, pero como no sabe nada de que yo estoy aquí...". El que sí conocía su presencia era el hermano de Sergio, René, que sí llevó una camiseta que posteriormente le dedicó Ramos a Mercé. Todo un detallazo que hizo feliz al maestro.



