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Mil partidos de Liga, mil historias en el Bernabéu

El Bernabéu (así se llama desde 1955) verá hoy su partido 1.000 en Liga. En 1947 se inauguró el Nuevo Chamartín (luego Bernabéu). AS reunió a un jugador que disputó el primer partido, otro del 100, 200... hasta el 900. Una reconstrucción de la historia blanca.

<b>VETERANOS Y NOVELES EN EL BERNABÉU.</b>  José Llopis Corona, que dentro de poco cumplirá 89 años, posó con Casillas, presente y futuro de la entidad. El portero rindió pleitesía al hombre que inauguró en Liga el Nuevo Chamartín en diciembre de 1947: “Es un gran honor...”.
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José Corona Llopis (88 años) es el primero en aparecer. Sólo él y Molowny siguen vivos de los once hombres que inauguraron (18-12-1947), en Liga, el Nuevo Chamartín, construido durante tres años utilizando los terrenos del antiguo Chamartín y otros anexos (luego, en 1955, el estadio cambiaría su nombre por el de Santiago Bernabéu por decisión unánime de la Junta). No recuerda nada Corona, "o muy poco", de aquel partido ante el Espanyol que supuso el estreno en competición oficial del "estadio más moderno de Europa". Alcanza el centro del campo y levanta la mirada. Habla bajo, ayudándose de gestos: "El verde está igual que entonces, pero la grada era la mitad de alta...".

Marquitos asoma por el túnel de vestuarios. Es, como Corona, un eslabón más de la cadena. AS reunió en el coliseo blanco a un futbolista que jugó el partido uno, a otro del 100, 200... y así hasta el 900, para unir el pasado y el presente de un Bernabéu que, en otra época fue Chamartín, y que hoy vivirá el partido 1.000 en Liga.

"Estos sí que eran buenos defensas", comenta Marquitos mientras se abraza a Corona. "Me dicen los periodistas de AS que yo jugué el partido 100. Aquel Madrid empezaba a ser grande, pero... ¡yo nunca me fijé en eso de los números, otros muchos encuentros tuve que jugar!". Mientras termina la frase, Pachín y Zoco enfilan las escaleras que bajan desde el palco de honor. Marquitos los ve y con gesto socarrón golpea el hombro de Corona y levanta la voz, que retumba en el estadio vacío: "Igual que yo cogí el testigo de una defensa como la de usted, aquellos dos que bajan por la grada cogieron la ola de nuestro fenomenal Madrid. Y lo siguieron haciendo grande, ¡eh!".

Zoco y Pachín celebran la presencia de Corona: "¡Gran defensa, Clemente-Corona, Clemente-Corona!", canturrean. Quizá por su amistad y por los muchos momentos que pasan juntos en la Asociación de Veteranos casi se pisan al hablar: "A nadie le gusta vivir de los recuerdos. Qué lejos queda eso del partido 200, 300... nos hace viejos. Miren, el mil también lo vamos a jugar... pero desde la grada".

Época dorada.

Pachín toma la palabra: "Yo viví dos Madrid. El primero, el de las cinco Copas de Europa. Era un honor. Un equipo que era una piña. Vivíamos para el fútbol y para ganar títulos. No existía el dinero, vivíamos de las primas". Pachín, ¿y el partido 200 que usted jugó?: "Le metimos cuatro al Betis. Tres golazos de Puskas después de que Di Stéfano abriera el marcador...". Parece inevitable. Marquitos, que se ha referido en varias ocasiones a Bernabéu como El Gordo, tiene otra historia que contar: "Panchito, ¡qué futbolista! ¿Os acordáis? Se apostaba con nosotros una comida a que daría de diez tiros desde fuera del área al menos ocho en el larguero. Y siempre andaba cerca el tío...".

Pachín sigue recordando aquel Madrid glorioso: "Nuestra dedicación era total. Para demostrarlo contaré una anécdota: cuando íbamos a Santander a jugar, mentía a mi familia para no tener que abandonar el hotel el día del partido después de comer. Era entonces cuando aprovechábamos para jugar al chinchón, para soltar los nervios y hablar, todos juntos, del rival. Eso era sagrado".

Zoco continúa: "Luego vino el Madrid ye-yé. Llegaron con mucha fuerza los Pirri, Grosso y Velázquez...". El último aludido, Manolo Velázquez, sorprende al corrillo de viejas glorias, que poco a poco crece en efectivos: "¿Quién dijo ye-yé?". De entre las risas sobresale la voz de Pachín, que bromea: "Yo no jugué en el Madrid de éste (señala a Velázquez), este señor jugó conmigo en el Madrid (más risas). Miradlo, el toquecito y toquecito de clase...".

Marquitos interrumpe para aclarar un aspecto: "Es que en el Madrid la clase siempre sobró, hasta en los obreros". Pero el que de verdad interrumpe el corrillo es Del Bosque, que pisa por primera vez el césped del Bernabéu desde que no le renovó Florentino Pérez. Le ha costado 15 minutos llegar, no ha parado de firmar autógrafos y contestar amablemente a las personas que le han pedido que vuelva, decenas de aficionados que curiosean en la grada.

Recuerdos.

Habla Del Bosque: "Me dicen que jugué el partido 500. Creo que también jugué el 400, y fui entrenador en el 900. Pero bueno, el 500 se disputó en la 79-80, aquella en la que a la Real era imposible ganarle. Arconada lo paraba todo. Perdieron la Liga en Sevilla, con aquellos dos goles de Bertoni, y eso que al Sevilla le expulsaron dos. Nosotros ganamos el partido y la Liga ante el Athletic".

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La hornada de futbolistas más recientes llega al mismo tiempo. Gallego, Chendo y Mijatovic. Gallego estuvo presente en el partido 600: "¡Y marqué, ante Osasuna! Me gustaba a mí disparar desde media distancia. Esa temporada, la 85-86, sólo marqué dos goles, pero en 250 partidos en Primera llegué hasta los 22". Chendo, presente en el 700 (también en el 600) no tiene especiales recuerdos de aquellos partidos, sí del encuentro en el que secó a Maradona. Se lo recordaron sus compañeros: "¡Aquel túnel! Salió solo, la pena es que el estadio estaba vacío, jugamos a puerta cerrada. Pero ese no fue mi gran honor, el gran honor fue jugar con la Quinta del Buitre".

Mijatovic jugó el partido 800 ante el Rayo: "Gol de Raúl, Capello en el banquillo, las cosas funcionaban de otra manera, aquel equipo tenía líderes en el vestuario y en el campo". Llega Casillas (900). Viene de entrenarse. Saluda cortésmente. Se para con Corona: "Es un honor. Ojalá yo pueda hacer este reportaje dentro de 60 años". Se juntan pasado y presente. Se cierra la cadena.

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