Visto para sentencia
Sólo queda que la jueza Aparicio se pronuncie (y volver la mirada a la Audiencia Provincial y al Juzgado de loPenal). Las partes expusieron sus puntos de vista. Villar Mir defendió la validez del voto por correo, todo lo contrario que Ramón Calderón. Baldasano compareció obligado...


El juicio sobre la validez de la norma electoral XV que rige el voto por correo en las elecciones del Madrid quedó ayer visto para sentencia después de que las partes y los testigos declararan durante tres horas ante la jueza Milagros Aparicio, titular del Juzgado 47. La magistrada tardará no más de 10 días en dictar sentencia. En la vista se personaron las partes y sus representantes legales: Calderón (Jaime Mairata), Villar Mir (Ramón López-Vilas), Baldasano (Moisés Israel) y el propio Madrid (Ramón Hermosilla).
Calderón, que declaró en calidad de demandante, denunció que hubo órdenes para que las cámaras de seguridad del club no funcionaran cuando la junta electoral tramitaba los votos por correo que llegaban a través de Correos a los Servicios Generales del club. Quizá por eso, argumentaron, "en los sótanos del juzgado 25 de lo Penal de Madrid hay embargados 10.511 votos, cuando a los Servicios Generales del club llegaron 6.675 votos". Y siguiendo esta argumentación, dudó de que fuera posible distinguir "las manzanas podridas de las sanas en el recuento", haciendo un símil con las papeletas. Por su parte, Ernesto Toth, que declaró como portavoz de la Junta Electoral, precisó que "las cámaras del club sólo se activaban por la noche" y explicó minuciosamente el tratamiento que se le daba a los votos. La parte de Villar Mir defendió la legalidad de la norma XV, "que el propio Calderón había redactado y aprobado".
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La última declaración fue la de Luis Torres, empleado del club que fue despedido tras las elecciones (y luego readmitido por un juez), que negó que hubiera recibido presiones para manipular el voto y comentó que, tras los comicios, el club sí le sometió "a chantaje" y le echó por negarse a hacer una declaración que confirmara la supuesta manipulación. De cualquier manera, Ramón Calderón y sus hombres salieron eufóricos de los juzgados, convencidos de que sus argumentos les darán la razón ante el juez.



