Lucas Lobos

"Ahora se corre más que se juega"

Lucas Lobos (La Plata, Argentina, 1981) es la bandera del Cádiz, que lucha por volver a PrimeraDivisión. Y, probablemente, el mejor jugador de la categoría de plata por todo los que ha dejado desde que está en España. Nos citamos en el teatro Falla, epicentro del Carnaval gaditano.

Lucas lobos, todo un crack en segunda división.
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¿Los artistas como usted lo tienen cada vez peor en este fútbol?

Algo de eso hay, sí. Últimamente se va imponiendo la teoría de que el primer defensa es el delantero, lo que a éste le obliga a correr y presionar tanto que los 25 minutos está medio ahogado para atacar, que es lo suyo. Ahora se corre más que se juega.

En Segunda el problema es mayor.

Sí, claro. Porque hay menos calidad. Se juega mucho al pelotazo, prima la estrategia. Yo creo que esto va contra el fútbol que le ha gustado siempre a la gente. Cada vez es más difícil encontrar espacios y ante eso, la calidad choca y se acaba aburriendo.

La excusa (mala) es que nadie quiere perder.

Eso es: la excusa mala. Porque no se ha demostrado que jugando bien, alegre, se pierdan más partidos. O que presionando, corriendo y matándote se ganen. No se puede dejar al fútbol en manos de la pasión, que el aficionado llene los campos sólo porque juega su equipo sin importarle cómo juega. La gente no se conforma con ver correr y a ver qué pasa. Es mala apuesta salir a ganar como sea: hay que ganar y hay que jugar bien.

¿Y eso aplicado al Cádiz?

El equipo va mejorando, estamos más conformes con los que hacemos ahora y enfocamos con mejor cara la segunda vuelta. Si jugamos bien, el ascenso estará más cerca.

El caso es que empezaron mal. ¿Por qué?

Perdimos partidos que no contábamos perder y acabamos tocados anímicamente. Es cierto que el estado de ánimo influye en un equipo; si el grupo está alegre y confiado, disfruta con lo que hace y se refleja en el campo. Creo que el 1-4 en el derby con el Xerez marcó un antes y un después para nosotros. Empezamos a creer que podemos ganar y sentirnos bien jugando. Siempre mirado hacia arriba. Tenemos 32 puntos, estamos a cinco del ascenso La esperanza de todos es seguir por este camino.

¿Qué pasó con Oli, al que destituyeron tan pronto?

Pienso que el club se apresuró. Es cierto que perdíamos, pero también que mucha gente se lesionó. Oli pudo remontar la situación de haber seguido porque siempre trabajó bien y sabía lo que quería. El fútbol es así de ingrato: antes de echarlo era un ídolo y en cuatro días se convirtió en el problema. Yo lamenté su marcha, pues aunque no éramos amigos íntimos teníamos una excelente relación de los tiempos en que compartimos vestuario.

¿El Valladolid es el mejor equipo de la categoría como parece indicar ahora la clasificación?

Sí, es el equipo que más me gustó. Toca mucho la pelota, sabe lo que quiere, tiene excelentes individualidades y un buen bloque. Sacó ya una gran diferencia de puntos porque fue el más regular. Falta mucho, pero huele a Primera y nos indica a los demás que debemos acelerar porque si no recortas ahora y te metes en zona de ascenso, las oportunidades van consumiéndose. Y, bueno, también me gusta el Xerez, lo veía muy bien, un rival duro. ¡Esperemos que caiga, claro!

La rivalidad.

Tremenda. Como Estudiantes y mi Gimnasia, allá en La Plata.

Vamos a eso. Usted llegó desde una Liga amateur a la Primera División. Caso raro, ¿eh?

Yo soy un producto de la calle, sí. Que sepa, allá sólo pasó con el Beto Márcico (que del barrio llegó a Ferro Carril y jugó en Boca y en el fútbol francés). Lo mío fue pura suerte: llegar con 19 años a un club profesional y jugar enseguida en Primera es un sueño.

¿Qué pasaba, no se lo tomaba en serio?

Sí, estaba en otras cosas, estudiaba secundaria industrial, jugaba por diversión. Me encantaba el fútbol, jugarlo, no verlo ¿eh? La verdad es que con 18 años no tenía mucha idea de lo que iba a ser mi vida. De pronto acabé el sexto año de mis estudios y me llamaron de Gimnasia. Fui, jugué, estuve un par de meses entrenándome y me llevaron de pretemporada con los reservas. A los siete u ocho meses debuté en Primera. Lo curioso es que antes, a los 17, le dije no a Boca.

Eso sí que ni Márcico.

Fue por darle gusto a mi padre, más por él que por mí. El quería que fuese futbolista y me marché a Buenos Aires. Estuve una semana, pero no estaba enchufado en el asunto. Iba un día, al otro no La verdad es que me cansaba y volví a casa. Ahí mi padre casi se rindió, ¡ja, ja! Ahora pienso más de una vez que menos mal que acabé sucumbiendo al fútbol porque no se hacer otra cosa.

¿Y siempre fue tan delgado? Como dicen ustedes, parece que le faltó puchero

¡No, para nada! Toda mi familia es flaca; a mis padres recién ahora les sale un poco de panza Somos seis hermanos, todos como yo. En casa salía barato poner la mesa, ¡ja, ja! Pero lo curioso es que somos de buen comer; si nos invita cualquiera no quedaremos mal.

¿Cuánto pesa, Lucas?

64 kilos.

Pues parece menos. Debe de ser todo fibra.

¡Debe de ser!

Total, que en Gimnasia sí se quedó.

Sí, y de ahí al Cádiz. Es curioso lo de Argentina: falto de allí dos años, veo al equipo y a la mitad de los jugadores no los conozco. La renovación es continua.

Claro: los traemos para acá casi con el chupete.

Es que allí sí se trabaja la cantera, es la vía por la que los clubes se sostienen. En el Cádiz B hay gente con 23 y 24 años; allá un jugador de esa edad puede llevar seis años en Primera. Gago debutó jovencísimo en Boca. Y Agüero, con 16. Se trata de formar jugadores y venderlos. Hay quienes opinan que muy pronto, pero esto es fútbol: uno vive según le marca su entorno. Lo ideal sería salir con 22 o 23, pero si te llaman antes, ¿qué haces, dices que no?

El gol de su vida fue aquel penalti a lo Panenka contra Quilmes, con Gimnasia líder del campeonato y usted un debutante. ¿Cómo se le ocurrió?

Sí, faltaban tres jornadas y estábamos los primeros. Acababa el partido y jugábamos con nueve, pues nos habían expulsado a dos. Pitaron penalti a favor, me adelanté y dije: "Lo tiro yo". Ibamos 0-0. Fui y, en efecto, lo tiré picadito, a lo Panenka. Al final, unos me dijeron que estaba loco, otros me felicitaron. Lo malo es que no salimos campeones. Boca nos seguía a un punto y las dos últimas fechas ellos ganaron y nosotros empatamos.

Estudiantes sí acabó campeón. ¿La peor noticia para un hincha de Gimnasia?

Sí, agradable no fue para nosotros, allá la rivalidad ya sabe Pero para La Plata, tener al campeón es importante. Y yo tengo conocidos en Estudiantes. Fue nuestra historia, pero al revés: la mano la tenía Boca en esta ocasión, no supo ganar y acabó perdiendo el título. En fin

A usted le dio la alternativa Carlos Griguol, al que no le fue bien aquí, en el Betis.

Sí, Griguol me dio mucho: debuté con él, me enseñó muchas cosas del fútbol. Pero el verdadero responsable de que yo sea futbolista es Víctor Marchesini, que fue quien me vio jugar en la Liga amateur y me convenció de que me tomara el fútbol en serio.

¿En qué quedó eso de que Basile podría llamarle?

En eso, en el rumor de que podía entrar en una de sus listas.

En Segunda lo tendrá peor.

Se juntan dos cosas: lo primero es el rendimiento, que debo mejorar, y después que en mi puesto hay mucha competencia, jugadores demasiado buenos.

¿El que más?

Román Riquelme.

¿Sabe por qué no juega?

Como futbolísticamente no hay explicación, será un asunto personal con Pellegrini.

No juega Román, Ronaldo emigró, tampoco sale Beckham, Arango es suplente Muchos asuntos personales, ¿no cree?

Bueno Si todos esos no pueden jugar, ¿quién podrá hacerlo? ¿Sabe? El otro día coincidí en París con Ronaldo, estuve unos días de turismo y coincidimos en una tienda. Nos hicimos una foto

¿Y le contó algo?

Su cara lo dice todo. Estamos en lo de antes: si Ronaldo no juega, ¿quién va a jugar? Es el mejor en su puesto, le das dos y te mete tres. Me hizo tanta ilusión esa foto como el día que me llevaron a un programa de televisión junto a Maradona. Jugamos un partido de fútbol-tenis con Agüero, otro que será un crack. ¡Un tipo que jugaba bien en un picado, en la calle, lo hará igual en cualquier lado del mundo!

Le costó entrar en el Atleti pero, al final, se impone esta máxima: los buenos, al campo.

Debe ser así. Pero están los líos de siempre, fíjese el Madrid. El entrenador es rarito, los resultados fallan y se complica todo. A Gago e Higuaín les irá bien. Me encantan. Le van a dar vida larga al Real. Pero el inicio es duro.

Si tuviera que recomendar a un argentino de los que quedan allí, ¿quién sería?

Nicolás Cabrera. Volante derecho de Gimnasia que acaba de comprar Racing.

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Lo apunto. ¿Y Cádiz?

La gente es punto y aparte, tienen el don de conseguir que nadie se sienta extraño entre ellos. Dan cariño y respeto a partes iguales. ¡Es la ciudad feliz!

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