Primera | Akalé

Akalé no tenía botas en su debut en UEFA

El Atlético quiere reforzar su banda con la zurda del internacional de Costa de Marfil. Kanga Akalé admiraba la Francia de Zidane y debutó en la UEFA con el Zurich de la mano de Gilbert Gress. Puede jugar como segundo delantero, pero más que goles da asistencias.

Akalé es un zurdo talentoso y asistente.
Julio Maldonado
Importado de Hercules
Actualizado a

Kanga Akalé se disponía a bautizarse en la Copa de la UEFA con el Zurich ante el Genk cuando se vio obligado a llamar a la puerta de su técnico, Gilbert Gress. "Míster, tengo un problema. No tengo botas, se las he prestado a un amigo y aún no me las devolvió". Esta anécdota que Gress contó a France Football, en marzo de 2005, define las dificultades que suelen pasar no sólo él, sino la mayoría de africanos que dan el salto a Europa a la aventura.

Akalé progresó gracias a sus condiciones. Zurdo, buena zancada, puede jugar como segundo delantero o como extremo, con escasas cifras goleadoras en sus cinco temporadas en el Auxerre y con muchas oportunidades en la selección de Costa de Marfil. Esa es una definición concreta de Akalé, al que muchos acusan de irregular en la liga francesa, pero que supo suplir bastante bien la marcha de Olivier Kapo a la Juventus.

En realidad, él jamás estuvo obsesionado con el gol y sí con su condición de pasador. Siempre se preocupó más por la clasificación de asistencias, que por la de realizador y lo cierto es que salió siempre bien parado. De momento está lejos de Piquionne, la nueva joya del Saint Etienne por la que suspira el Lyon, pero hay jugador en Akalé, de eso no hay ninguna duda.

Crecido en el barrio de Aynama en la capital de Costa de Marfil, Abidjan, un buen día entró en la escuela de uno de sus ídolos, Youssouf Fofana. Y en un partido en Angola le vio un representante suizo que no dudó en ofrecerlo al Sion. Allí llegó con sólo 17 años, en pleno mes de enero de 1998.

Admirador ya entonces de la Francia de Zidane, aún tardó un tiempo en, por fin, llegar al país al que siempre quiso ir. Para lograrlo, tuvo que pelear contra todo. Ni siquiera bastaron los siete goles en sus primeros partidos porque llegó al club el camerunés Gilbert Kadji, propietario de una escuela de fútbol en Douala y que decidió apartarle para dar entrada a jóvenes cameruneses. Apartado del Sion, pasó una prueba con el Zúrich y empezó de verdad.

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UEFA. Gracias a su talento y a un sabio de los banquillos como Gilbert Gress, explotó. Apareció con 19 años en Copa de la UEFA y convenció al entonces seleccionador de Costa de Marfil, Robert Nouzaret. Volante izquierdo en un 4-4-2, Akalé recordó al jugador que despuntó en una Copa de Africa sub-17 en 1997 en Botswana.

Cuatro temporadas en el Zúrich hasta que el adjunto de Guy Roux en el Auxerre, Daniel Roland, le vio en un amistoso con la selección en Creteil y se enamoró de su zurda y su desborde. Allí superó la llegada de Bonaventure Kalou, una grave lesión que le detuvo cuatro meses y los nervios de su hinchada que le acusaba de individualista e irregular. Lo cierto es que se ganó el puesto, apareció en los tres partidos de Costa de Marfil en el Mundial y ahora pretende cambiar de aires.

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