Cambio climático
Encuentro plano, de meritorios y suplentes con afán de gloria. El Betis del machote salió airoso (0-0 y eliminatoria abierta). Y el Madrid, con dos argentinos que darán que hablar y un canterano, Torres, que pasó la ITV. Algo es algo.


Good bye Galaxia. Ojalá no hubiera llegado este momento. Me siento como la noche que Butragueño, con sólo 31 años, anunció su adiós del Bernabéu de las Maravillas (en un inolvidable amistoso con el Roma, 4-0) para dar paso a un niño talentoso y atrevido del sur de la capital llamado Raúl González. Se repite la historia. Ayer asistimos en Heliópolis a un cambio de poderes, de ciclo, nueva era, aire fresco, transfusión de sangre, regreso al planeta Tierra. Se ha consumado el cambio climático en un Madrid donde los glaciares no tienen nieve y las estrellas mediáticas se pierden en un agujero negro sin retorno. Mi admirado Beckham camino de Hollywood, Ronie a la espera de ofertas (eso sí que duele) y Cassano abandonado a su suerte y con su dietista en el INEM. Pero el madridismo respiró de nuevo al comprobar que este invierno hicieron bien sus deberes Mijatovic y Baldini (éste debía llamarse Maldini, por lo que sabe de fútbol). Gago e Higuaín. Zipi y Zape. Magníficos detalles. Cancheros. Casta argentina. Un tango para salir de la depresión. Buenos pibes.
Machote de ley. Luis Fernández le irá bien al Betis. En dos semanas ha logrado que toda España hable de este histórico de las barras verdiblancas capaz de organizar un homenaje diario a la utopía. Pero el tarifeño es hombre de palabra y ya dijo que la Copa no era su guerra. El Betis B cumplió. Sin más. Dani, Xisco o Wagner no están para pasar a la posteridad. Eso que agradeció Diego López, porterazo de casi dos metros que tiene enamorado a Capello porque ve en él un Buffon a la gallega. Pero Iker es mucho Iker. Pese a quien pese. Fabio, tranquilito...
Infortunio. Lo del perro flaco y las pulgas debió ser ocurrencia de un tipo al que alguien echó un mal de ojo. Esta semana, el líder de la maldición blanca puso la diana en el carril del 3. Marcelo, lesión para dos meses. Roberto Carlos, para uno. El descartado Raúl Bravo se queda al rescate. Me alegro por el de Gandía. Es veloz como un gamo y siempre da la cara.
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Robinho, espabila. Costaste 25 millones de euros y en Cádiz pareciste Pelé. Todavía creo en ti. Pero ayer esperábamos un Robinho imperial que tapase la boca de su verdugo Capello. Ahora entiendo en parte que vieses la pesadilla de Riazor desde la grada. Así no, muchacho...
El futuro. Er Beti cumplió con creces (el jueves próximo llegará al Bernabéu sin nada que perder) y al Madrid le queda apelar al Espíritu de Juanito, cuyo busto está ahora pegado a un pared en Fuengirola por culpa de unas obras. ¡Afrenta! Ya no se respeta a nuestros dioses...



