Robinho

"Brindaremos por la Liga, la Champions... o las dos"

Son las segundas Navidades de Robinho en el Madrid. Su primera temporada fue irregular. En esta ha tenido momentos brillantes. Suficiente para poder soñar...

Robinho
Marco Ruiz
Redactor Jefe Real Madrid
Nació en Granada en 1977. Licenciado por la Universidad Europea, entró en AS en 1999, por tanto, es canterano y ‘one club man’. Tras hacer la información del Atlético dos años pasó a formar parte de la sección del Real Madrid, de la que ahora es su Redactor Jefe. Cubrió la Eurocopa de 2008, tres Mundiales de Clubes y una final de Champions.
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¿Está contento con los dos últimos partidos del año que ha jugado, ante Espanyol y Recreativo?

No puedo estar contento ni yo, ni nadie del equipo. Ante el Espanyol el equipo jugó bien a pesar de que perdimos un jugador (Cannavaro fue expulsado). Intentamos coger el balón y moverlo, pero fuimos yendo a menos La suerte es que Van Nistelrooy marcó y sacamos los tres puntos. Ante el Recreativo la historia fue distinta. No encontramos el ritmo en ningún momento, y no fue por falta de ganas, se lo aseguro.

¿Y en lo personal?

Bueno, ante el Recre salí en la segunda parte, cuando el partido estaba muy viciado. Ninguno de nosotros tuvimos nuestro día. Pero la mentalidad del equipo es buena y estamos en el buen camino. A veces damos espectáculo y disfrutamos, y cuando no lo hacemos también sacamos los tres puntos. Lo del Recreativo fue una sorpresa para todos.

Le veo optimista

Es que siento que este año se puede ganar algo. La derrota ante el Recre ha dejado a la afición un sabor de boca muy amargo, pero lo cierto es que estamos vivos y con posibilidades en las tres competiciones. La gente está muy implicada y espero que estas Navidades nos hayan servido para recapacitar sobre lo que nos sucede en el Bernabéu.

Y usted, ¿a qué conclusión ha llegado?

En casa nos cuesta mucho más porque los rivales se cierran. Justo lo que nos va peor a nuestro juego. Capello nos ha insistido desde el principio en atacar rápido, vertical, con pocos pases pero peligrosos. En casa nos cuesta mucho más trabajo hacer ese tipo de juego.

Ésta es época de deseos. ¿Qué le pide al 2007?

¡Que por fin lleguen los títulos! Estoy ansioso por ganar algo y tengo la vibración de que este año brindaremos al menos por un título. O la Liga o la Champions o las dos.

Eso, con el permiso del Barcelona...

Lo de Japón, por ejemplo, fue una sorpresa para el mundo del fútbol. Cuando más motivos tienes para pensar que vas a ganar, sucede lo contrario. Si usted hubiera preguntado a diez personas si creían que el Barça iba a ganar el Mundialito, las 10 le hubieran contestado que sí. Pues yo sólo espero que este año la sorpresa de la temporada, para bien, sea el Madrid.

Y para usted, ¿qué le pide a 2007?

No voy a engañarle: me gustaría poder ser el mejor futbolista del mundo.

Son sus segundas Navidades en España. ¿Qué echa de menos de su país?

Bueno, puede que sólo el clima. Los brasileños estamos acostumbrados al calor, a estar más tiempo en la calle, al aire libre. Aquí, en invierno, hacer eso es complicado. Pero, por lo demás, Madrid es una ciudad maravillosa, muy tranquila y agradable. Han pasado dos años y ahora estoy seguro de que no me equivoqué.

Pero, en Brasil la gente es muy distinta, más cercana.

Yo creo que los jugadores de fútbol de élite no lo notamos tanto. Estamos como en una nube, todo el mundo nos quiere y nos hace las cosas fáciles. Puede que haya otra gente, los que vinieron para trabajar, que sí echen de menos la alegría de los brasileños.

Y de España, ¿qué es lo que más le gusta?

La seguridad. Yo he pasado momentos muy difíciles en Brasil por la delincuencia El problema de Brasil es la gran desigualdad que hay. Cuando hay demasiada gente necesitada, suelen pasar cosas malas.

¿Tuvo oportunidad de hablar con Jonatás, que sufrió el secuestro de su padre?

Infelizmente, no. Es lo peor que te puede pasar. Seguro que su padre ha hecho mucho para que él juegue al fútbol. A mí, con el secuestro de mi madre, se me pasaron por la cabeza un montón de cosas malas. Fueron los peores momentos de mi vida, pero con el tiempo entiendes que la única finalidad de los secuestradores es el dinero, y eso es una garantía de que todo termine bien.

¿Qué más le gusta de vivir en España?

Le parecerá raro, pero me gusta que haga frío por el tema de la ropa. En Brasil la gente está acostumbrada a ir siempre con el mismo pantalón corto. Aquí se viste mejor.

¿Cómo está celebrando usted la Navidad en Brasil?

¡Con mucho calor! (Risas). Es todo lo contrario que aquí. Pero la celebro tranquilo, con la familia, como todo el mundo.

Y nada de Papá Noel, ¿no?

(Risas) No, no no hay mucha costumbre. La gente suele vestirse de blanco para salir a la calle. Todo lo contrario que aquí, donde todo el mundo sale de fiesta vestido de oscuro.

Cuando echa la vista atrás, ¿qué recuerdos le quedan de su infancia?

Yo fui un niño feliz a pesar de que vivíamos de una manera muy humilde. Recuerdo los sacrificios que hicieron mi madre y mi padre para que yo pudiera jugar al fútbol. Tuvieron muchos trabajos Siempre estuve rodeado de un entorno muy alegre, me siento afortunado. Y no me hacía falta ni un balón para jugar. Recuerdo que de muy chico llenábamos una botella de agua y jugábamos con ella. Así empecé. Los brasileños llevamos el fútbol en el corazón, es todo para nosotros.

¿Nunca le gustó otra cosa aparte del fútbol?

¡Nunca! Yo crecí en Santos, una ciudad pequeña que está en la costa, y cuando no estaba jugando al fútbol en la calle, lo hacía en la playa. Sucede una cosa: hay muchos niños en Brasil que no ven futuro en otra cosa que en fútbol.

¿Y qué pasa cuando no se consigue?

Es difícil Hay que quedarse con un pensamiento: el que ha estado jugando al fútbol desde pequeño no se ha metido, por ejemplo, en el mundo de las drogas. El fútbol es la gran escuela de Brasil.

¿Iba usted a la escuela?

(Risas). Sé que es importante estudiar, pero tengo que admitir que de pequeño yo era muy malo para eso. Solía faltar a clase para ir a jugar.

¿Le parece que los futbolistas cobran mucho?

En Brasil no mucho, aquí un poco más. Yo hago aquello que más me gusta, y encima me pagan bastante. No me puedo quejar. Eso sí, en Brasil hay muchos casos de jugadores muy consagrados que han hecho algunos excesos en su vida pasada y que ahora están pasando necesidades.

¿A qué jugador se quería parecer usted de pequeño?

Bueno, a mí me gustaba mucho Ronaldo. Y Dener, sobre todo Dener, que ha fallecido ya. Jugó en Vasco y en otros equipos. Era físicamente como yo, pero mejor técnicamente.

No ha nombrado a Pelé

Pelé es Dios. No hay nadie en la historia del fútbol como él. A mí me ha ayudado mucho jugar en su mismo equipo, tenerlo cerca en muchos momentos. Pero en otros, he tenido que soportar las comparaciones. Las he tratado con naturalidad, pero yo soy Robinho, y Pelé es Pelé.

¿Cree que en Brasil a los futbolistas se les trata como mercancía?

Seguro. Los clubes brasileños saben que en Europa está el dinero y ponen los precios muy altos. Y a eso hay que unir que en Brasil un chaval con ocho años ya tiene representante. En muchos casos los chicos hipotecan su futuro para recibir ayudas para ellos y para su familia.

¿Qué le parecen los fichajes de Gago e Higuaín?

No los he visto jugar mucho. A Gago un poco más, pero me imagino que siendo el Madrid un equipo grande, sólo hace grandes fichajes.

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¿A quién le habría dado el FIFA World Player?

Sinceramente, a Cannavaro. Jugó muy bien el Mundial. No es fácil ser campeón y él tuvo mucha culpa de la victoria de Italia.

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