El domingo soñado
Las aficiones de Espanyol y Madrid se hermanaron en Montjuïc antes del duelo compartiendo la alegría por el fiasco del Barça en Japón. Después, estos amigos históricos se pegaron por tres puntos que amarró Van Nistelrooy con su certero fusil.


Histórico 17-D. Este domingo quedará grabado con letras de fuego en el calendario sagrado de los madridistas. Por la mañana, contemplaron con indisimulado regocijo el naufragio en Yokohama del Barça (que ya apodan La Amenaza Fantasma); por la tarde, se conoció el nombramiento de Cannavaro como nuevo FIFA World Player (sí, señores, es el mejor del mundo porque la opinión de seleccionadores y capitanes merece el máximo respeto) y por la noche, el Madrid acabó con la racha triunfal de mi admirado Espanyol (pericos en alza) sumando tres puntos reivindicativos para un equipo con mayúsculas que ha recuperado el respeto del mundo del fútbol y la autoestima. Perfect Day, puñetazo en el ático de la Liga y cambio de tendencia liderado por el propio Capello, que fumigó el doble pivote abriéndose de capote ante la segura llegada de Gago. Y esperen sentados, porque el próximo verano Calderón cumplirá su promesa y el Madrid implantará el tiqui-kaká...
¡Otra vez! No quiero perder muchas líneas en la cuestión arbitral por ser reiterativa, pero resulta igual de irritante. El tal Felani intentó cargarse el partido con un insulto a la sensatez. Si a un tipo le echan de un partido por darle el balón en el ojo habrá que llegar a la conclusión de que los árbitros de Villar siguen con su barra libre cuando tienen las camisetas del Madrid delante de sus condicionados ojos. Pero el Espanyol, que no supo rentabilizar la conexión del trío sacapuntos (Tamudo, De la Peña y Luis García) se encontró con un Madrid vestido por los pies, hombres de pelo en pecho que suplieron la inferioridad numérica con una superioridad anímica y de testosterona. Raúl, Salgado, Iker, Sergio Ramos, Roberto, Emerson... ¡Jabatos!
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La verdad del FIFA. Curioso. Me dio ayer por mirar cómo quedó el FIFA World Player en un día como hoy: 17 de diciembre de 2001. Primero, Figo. Segundo, Beckham. Tercero, Raúl. Cinco años después: primero, Cannavaro. Segundo, Zidane. Tercero, Ronaldinho. Pleno del Madrid. Cinco de seis. Zúrich se rendirá hoy de nuevo al mejor club del siglo XX, con su socio de Honor, Joseph Blatter, orgulloso dando los trofeos con su pin del equipo blanco en la chaqueta. No son tan malos tiempos para el Madrid, como me recuerdan por SMS las peñas de Segorbe, La Ribera, Bétera, Vallecana, Vallense, Mancha-Real Juanito, Torrent, Vicálvaro, Malagón, Barberá del Vallés, El Prat (que le dio su insignia de oro a Calderón), Berja y Albox. ¡Felicidades!
Futuro. Ya llueve menos. La Liga está viva, la Champions a tiro del viejo Bayern y la Copa encauzada. Además, el Barça presenta sus primeras grietas tras dos años de gloria. Sevilla (Supercopa), Espanyol (Liga Catalana), Internacional (Mundialito), Chelsea (Champions) y Real (Liga) lo han bajado a la Tierra. Esa a la que el Madrid ha vuelto a tiempo. ¡Blanca Navidad!



