Murieron de pie
El Madrid dio su mejor versión, pero no pudo esquivar la derrota ante un Sevilla intratable en su guarida (siete partidos, siete victorias). La entrada de Mejía fue la llave del triunfo hispalense. Su falta de garra habilitó a Chevantón...


Va por Pancho.Fuego en Nervión. Bombonera sin tregua. 45.000 sevillistas dejándose la garganta con un himno (el de su Centenario) que envidio sanamente. ¡Qué maravilla de letra y de musicalidad pegadiza! Hace un año, esa grandiosidad escénica habría derretido al Madrid como la mantequilla en la sartén. De hecho, le cayeron cuatro. Pero Capello ha obrado el milagro aunque su equipo haya cogido de nuevo el AVE con la saca vacía. Actitud, actitud y actitud. Y anoche, también fútbol. Ramón Calderón llegó justo a tiempo desde Budapest (con puntualidad británica en honor a Beckham) para ver el arranque de un partido superlativo, sin comodines ni faroles. A todo trapo. Y con un sólo pivote defensivo en el ejército de Fabio. Y con el artista Jesús Navas, como El Cid después de muerto, desafiando a los médicos con una recuperación récord. Y en esas, apareció un Sir, un jugador modélico (aunque también valdría para modelo), que sigue poniendo esparadrapo en esas bocas afiladas que no valoran sus virtudes futbolísticas. David 23 hizo de una falta, desde casi la cal de la línea de banda, un manual de toque, elevación, intención y dirección. Golazo. Va por usted, Pancho Puskas. Héroe.
La cuarta. Capello le prometió a su presidente que con la llegada de Diarra, Emerson y Cannavaro el Madrid no perdería más de cuatro partidos. Pues ojo, míster. Ahí están. Lyon, Getafe, Celta y Sevilla. Y conste que ayer su ejército murió de pie, con Guti al mando, el doble 9 al ataque, Beckham y Raúl incordiando... Así sí hay licencia para perder y más ante un Sevilla ejemplar que en el Pizjuán es dinamita p'a los pollos. En esta caldera de pasiones nadie es capaz de arañar ni un puntito. Pero el Madrid lo mereció con creces. ¡Esa ocasión de mi Ronie ante el felino Palop!
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Capón a Mejía.Aproveché el megapuente para escaparme a Arenas de San Pedro, que aparte de tener una peña madridista ejemplar cuenta con un cementerio en el que está enterrado Juan Padrós Rubio, el primer presidente del club más grande de todos los tiempos. Don Juan arrancó este motor de ilusiones el 6 de marzo de 1902 bajo un lema que nunca caducará: esfuerzo, orgullo y compromiso. Por eso, los jóvenes que salen de la cantera deberían leer los libros de historia y desterrar actitudes más propias de mingafrías que de aspirante a central del Madrid. Sí, me refiero a Mejía. Se comportó como un peso pluma y de ello se aprovechó Chevantón, un charrúa de pelo en pecho. ¡Más coraje, chaval!
Fichajes.El club anunciará esta semana los fichajes de Gago e Higuaín. Jóvenes, encastados y sobradamente preparados. Yo añadiría en la lista de los Reyes Magos un central. Si la cantera no derriba la puerta, que diría Camacho, toca buscar pasión y talento al otro lado del charco. ¡Qué remedio!



