Ramos respondió con una roulette
El defensa tuvo una acogida hostil. Reyes fue recibico como un héroe


Era el minuto 37 de la primera parte. Ramos había estado soportando con entereza el desgaste psicológico de escuchar, cada vez que tocaba el balón, el estruendo de los silbidos de todo el estadio. Entonces llegó la genialidad. Se adelantó a Kanouté, cortó el balón y se fue de dos hombres con una espléndida roulette. Los silbidos se convirtieron en murmullo, y a partir de esa jugada, cada vez que Ramos tocó el balón, el volumen de los pitos disminuyó.
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Reyes y Ramos tuvieron una acogida dispar en su regreso al Sánchez Pizjuán. José Antonio, en su primera aparición desde que pasó el Arsenal en 2004, fue recibido casi como un héroe. Vitoreado desde su entrada al estadio, no han pasado inadvertidos para la afición sus frecuentes visitas al Pizjuán, sus continuos viajes desde Londres para ver al equipo sentado en la grada, junto a su familia, como uno más.
Pero el caso de Ramos ha sido distinto. Unas declaraciones realizadas por el jugador en Canal Sur, de las que se hizo eco algún diario local, en las que aludía al carácter rencoroso de los sevillanos ("yo el primero", llegó a decir), reavivaron la polémica. Se le esperaba con ganas. Se le arrojó algún objeto al bajar del autobús (uno rebotó y dio en la cara del conductor) y desde el calentamiento recibió todo tipo de insultos. El entorno de Ramos confirmó a AS que, desde primera hora de la mañana del partido, el defensa estaba abatido.



