Segunda | Alavés 0 - Sporting 0

Sólo faltaron los goles

Roberto protegió bien a un Sporting que fue superior

<b>ATENTOS. </b>Javi Fuego (izquierda) le roba el balón a Astudillo en presencia de Omar y delante del alavesista De Lucas.
Javier Lekuona
Colaborador de As
Licenciado Periodismo Universidad Complutense de Madrid. Ha trabajado en Radio El País, Gaur Express, SER Miranda, SER Vitoria y Canal Gasteiz Televisión, como colaborador
Actualizado a

Si el partido dura dos días, el resultado podría haber sido el mismo. Porató y Roberto fueron los grandes protagonistas de un choque que terminó en tablas aunque el Sporting mereció mejor suerte. Pero el fútbol va por goles y ninguno de los dos equipos supo desnivelar la balanza.

El choque arrancó con un conjunto asturiano muy valiente, bien ordenado en el terreno de juego y con gran lucidez a la hora de mover el balón. Los de Preciado llevaron la iniciativa en los primeros compases y daba la sensación de que el combate se libraba en el Molinón en lugar de en Mendizorroza. De hecho, la superioridad también se notaba en las gradas ya que más de 2.000 asturianos, muy comprometidos con su equipo, animaban el doble que los 5.000 vitorianos que asisten este año desmotivados ante la mediocridad del juego del Alavés. Piterman se está cargando la ilusión de sus aficionados.

El conjunto local apenas dispuso de ocasiones y no disparó entre los tres palos hasta la segunda parte. El Sporting dominaba el juego y el esférico pero luego se disolvía en los últimos metros. La defensa vitoriana supo desbaratar las ocasiones asturianas y Porató, recién llegado a Vitoria ante las ausencias de Bonano y Ardouin, dio la talla. No fue ayer el día de Barral y compañía, circunstancia que supo corregir Preciado en la segunda parte incorporando a Congo. Pero ni por esas.

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El Alavés tiene un fútbol ramplón y sin estilo claro. Tan pronto sale al ataque con alegría como se planta en el terreno esperando al rival y propiciando el contragolpe. Pero ayer el Sporting le incomodó desde el principio con una defensa adelantada en la que destacaron Samuel y un recuperado Chus Bravo. Sin embargo, a los asturianos les faltó dinamita en los últimos metros. El equipo combinaba en la medular y llegaba arriba con facilidad pero luego no mataba. Con el paso de los minutos, dio la sensación de que a los dos les preocupaba más no perder que otra cosa y los contendientes acabaron firmando tablas.

Tan sólo en los últimos minutos el Alavés dio algún que otro susto a su rival pero ahí estuvo Roberto para salvar a los suyos y conseguir un empate que le vale más a Preciado que a Chuchi Cos. Dio la sensación de que si alguien mereció ganar en Vitoria ese equipo fue el Sporting, máxime cuando el colegiado Ceballos Silva se tragó un penalti en la primera mitad por mano de Gaspar. El balón le pegó en el pecho y luego en la mano dentro del área. A pesar de no existir voluntariedad, el cordobés desvió la trayectoria del esférico y el colegiado debería haber decretado pena máxima. Quizás esa circunstancia habría variado el rumbo de un partido en el que, de otra manera, los dos conjuntos fueron incapaces de superar a los porteros rivales.

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