Gordillo: "Hoy me pondría la camiseta del árbitro"
La Quinta del Buitre homenajeó anoche al vicepresidente del Écija


Fue la noche del Gordo. Pero no hablamos del 22 de diciembre ni de algún crack con sobrepeso que rápidamente se nos viene a la mente. Nuestro personaje es don Rafael Gordillo, vicepresidente del Écija (según describe su actual tarjeta profesional), pero recordado y conocido por todos como El Gordi, ese tirillas que surcó la banda izquierda del Bernabéu entre 1985 y 1992 con las medias caídas y un pundonor irrefrenable. El 24 de febrero cumplirá 50 años, pero mantiene el aspecto y el sentido del humor de un adolescente.
Y eso tiene premio. Sus ex compañeros de la Quinta del Buitre (Míchel, Sanchís, Butragueño y Martín Vázquez), otros veteranos como Gallego, San José, Hierro y Chendo, y un galáctico de primera generación, Pedja Mijatovic, le organizaron un homenaje en el Asador Donostiarra que el protagonista definió con su arte y gracejo habituales.
"Yo venía a una cena con unos amigos y me dicen que tengo homenaje. Quillo, pues mucho mejor, ¿no?". A su lado sonreía Ramón Calderón, recién llegado de un despacho del Bernabéu donde el fax echó humo por las negociaciones con Higuaín, Marcelo, Gago y Alex. "Esta noche vengo a cenar con un ídolo que nos emocionaba a todos con su garra en el Bernabéu. Este homenaje es extensivo a una generación de futbolistas única e irrepetible".
Butragueño.
Cuando Emilio aparece provoca un cosquilleo a su alrededor. Con su educación habitual, dejó un mensaje de cariño al amigo y otro futbolístico fácil de descodificar: "Me quedo con el ser humano. Gordillo fue un futbolista ejemplar, pero su lado personal ha sido un lujo para los que lo hemos disfrutado". "¿El Madrid de Capello es peor que el Madrid de la Quinta?", pregunta un reportero inquieto y sagaz: "Nuestro Madrid estaba diseñado para atacar y tenía muchas variantes ofensivas". El compañero insiste: "O sea, que el actual lo está para defender". Respuesta con dribling incluido: "No me hagan hablar de eso, señores. Ahora hay que apoyar al equipo y esperar los buenos resultados. Lo importante es la institución. Si ésta va bien, el equipo irá mejor".
Después empezó el ágape con el menú habitual del Donostiarra, poco apto para gente propensa a echar tripita: chistorra, jamón, lomo, gambas a la plancha, almejas a la marinera, paté, merluza a la romana, chuletón de buey y sorbete de limón. Para los chicos de la Quinta no fue novedad, pero sí para Juan Wic, el alcalde de Écija, y el presidente del club, Ramón Moyano: "Esto es el aperitivo del partido. Seremos once contra once. Claro que podemos soñar".
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Gordillo interviene con mesura: "Presi, que es el Madrid y el Bernabéu. Eso sí, Capello no se fía de nosotros y por eso pondrá a Ronie con el holandés. Yo me pondría mañana (por hoy) la camiseta del árbitro, así no sufriría mi corazón partío...".
La anécdota simpática la firmó Míchel, preguntado por la sugerencia de Capello de haberle dejado a Ronaldo unos partiditos para que hubiese cogido antes la forma: "Yo al que hubiera querido cedido no es Ronaldo, sino Gordillo. Ese tipo de jugador sí que le vendría bien a este Castilla". Y brindaron. Y posaron felices. "Va por ti, Gordo".



