El Écija no se entrega: ensayó sesenta penaltis
Confía en el 1-1 de la ida. El Madrid saca los tanques: Ronie-Ruud

En las buenas historias no importa demasiado el final, son las malas las que necesitan uno que las salve. Esto lo sabía perfectamente Hitchcock (¿qué pasó con la invasión de pájaros?) y también debería saberlo el Écija, que ya ha escrito más de la mitad del cuento, y engancha. Hay argumentos infalibles: un joven modesto irrumpe en la vida de palacio. Y alrededor de ese choque socio-emocional, perifollo a elección, espadachines, bellas damiselas, el duque de Ronie y el cardenal Van Nistelrooy. Como habrán deducido, Nolito es D'Artagnan de Gascuña o de Sanlúcar, que lo mismo da.
Seducidos por la peripecia y el reparto, el escenario también acompaña: el Bernabéu hasta los topes y tres mil seguidores del Écija en las gradas. A este respecto, conviene agitar el plumón del sombrero para felicitar al Real Madrid, que ha apostado por los precios populares como reclamo en fecha tan señalada. Porque hoy es La Almudena, virgen patrona de Madrid desde que en 1085 su imagen se descubrió al derrumbarse parte de la muralla (el almudín), donde los cristianos la escondieron de los moros (con perdón) en 712. Pero esa es otra historia.
En la que nos ocupa no se derrumba nadie. Tal vez eso sea lo más sobresaliente: el Écija no se rinde. No lo hizo en su estadio, cuando empató a un gol pudiendo merecer más premio, ni lo pretende hoy. Ayer, de hecho, el equipo ensayó los penaltis, hasta 60, por si persiste el empate. Eso es moral, valor y viva tu madre.
El entrenamiento de los muchachos del gran Miguel Rivera (que no es primo) tuvo lugar en Valdebebas y fue intenso. Para empezar, las botas se quedaron en el hotel y un taxi tuvo que hacer la carrera con veinte pares en las espaldas. Después, hora y media de ensayo, muy duro, más que los del Madrid (según aviesos testigos). Parece que el crack Nolito empezará en el banquillo. Pichardo, Jorge García y Pepe Díaz son la línea que conduce al callejón de los milagros.
Artillería.
El Madrid, por su parte, saca los tanques a la hierba, y el gesto honra al rival y a la Copa. También al público. No hay excusas. Por primera vez, Van Nistelrooy y Ronaldo jugarán juntos de inicio, un flower-power que ilusiona y podría marcar el futuro que nos espera, blanco o negro. El centro del campo no es menos sugerente: Beckham, Diarra, Javi García y Robinho.
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Si el Madrid ensayó penaltis se desconoce, porque su entrenamiento fue a puerta cerrada. Pero como no se puede negar ninguna posibilidad habrá que recordar que los goles fuera deshacen la posible igualada y que en caso de empate a un gol habrá prórroga clásica.
Debería ser una fiesta y acabar con 22 abrazos. Pero esto es fútbol: azar, deporte, talento y momento.



