Nicolita, te estimo
La tortícolis de Ronaldo y el penalti errado por Ruud enrarecieron una velada de Halloween que se resolvió con un autogol ridículo de Nicolita. 1-0. Puro estilo Capello. Pero el Madrid ya está en octavos. No como otros....


Real Steaua. Aterricé en el Bernabéu con la mosca (rumana) detrás de la oreja. Ya sé que Halloween es capaz de obrar situaciones inverosímiles, pero entrar en el templo del fútbol europeo y encontrarse a 20.000 rumanos jaleando todas las acciones del Steaua provocó un shock escénico del que el Madrid tardó en reaccionar. Si Robinho perdía un balón, la grada lo celebraba entusiasmada. Si Dica o Badea buscaban las cosquillas a Casillas, se escuchaba un clamor propio de la entrada de las Legiones en Roma. El mundo al revés. El Bernabéu convertido en un Little Bucarest. Ambientazo impropio de un partido de liguilla. Reventa en la calle. Ni un billete en taquillas. ¡Y en el Camp Nou quedaron 10.000 entradas por vender para el Barça-Chelsea!
Santo Nicolita. No hay que extrañarse de nada. Estamos en el llamado veranillo del membrillo. O sea, que el tal Nicolita (buen jugador, mejor persona...) tenía todas las papeletas para liarla. En la noche de todos los Santos, Papá Noel Nicolita quedó canonizado para los restos por ese madridismo que ya tenía a Duckadam entre sus héroes sagrados de la patria de Drácula. Nicolita sintió el aliento de Beckham (o el de su perfumada piel) y sufrió un ataque de enajenación mental transitoria. Cruzó el balón como mandan los cánones. ¡Aprende Van Nistelrooy! Cernea estaba comprando un perrito con ketchup lejos de su guarida. Alucinó. Se arrodilló desesperado. Debió temer la ira de Gigi Becali, presidente de la escuela Gilista que ya puso precio a la cabeza de Carlos Fernandes hace 15 días. Si el campeón de Europa del 86 (Sevilla tiene un color especial...) hubiese fichado a Diego López este verano (¡porterazo!), ahora el Steaua estaría vivo en la lucha por los octavos de la Champions. Nicolita, te estimo.
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