"Me echaron y luego Raúl los aplastó"
El Madrid acabó con el equilibrio de décadas precedentes y en los años 90 dominó por completo los derbys madrileños. De hecho, el Atleti ganó el doblete del 96, pero ese año perdió sus dos duelos con los blancos. Kiko y Mijatovic nos hablaron de todo eso.


Aparecen por el Mesón Txistu con un semblante envidiable. Pedja Mijatovic sigue fiel a su look ejecutivo (traje a rayas y gomina que parece fijada con cola industrial) y Kiko Narváez nos arranca con su naturalidad habitual esa sonrisa que va adherida a sus ocurrentes comentarios. Estos dos delanteros con estrella escribieron las páginas más bellas de los derbys de los 90, que marcaron por primera vez una notoria superioridad de los blancos. El Real ganó (casi siempre) pero el Atlético se vengó llevándose el doblete del 96.
El peor trago rojiblanco llegó tres años después con el descenso a Segunda. Y eso que ganó 1-3 en el Bernabéu, en la gran noche de Hasselbaink. El Madrid, por su parte, ganó su título número 27 de Liga al derrotar al Atlético en el Bernabéu el 14 de junio de 1997. Mijatovic y Kiko estuvieron en el césped. El madridista anotó uno de los goles del alirón. Y Capello en el banquillo...
A Pedja le brilla hasta la corbata cuando recuerda aquella tarde de euforia y vuelta al campo: "Había sido un año de sufrimiento y de compromiso con ese Madrid que necesitaba ganar de nuevo un título de prestigio tras el año nefasto de Arsenio. Capello fue el artífice de aquella gesta de dejar atrás al Barça del mejor Ronaldo que se haya visto nunca. El Atleti supo acompañarnos en una tarde que tengo grabada en la memoria".
Kiko, que prefiere pedir unas lonchas de lomo ibérico para evitar hacerse sangre con aquella derrota, dice que no existía una sola razón lógica para que en aquellos años no le plantaran cara al Madrid: "No es que saliéramos acojonados. No era por miedo. Un año era una cosa, otro otra, pero nunca ganábamos. Una vez no sabíamos leer el partido, otra era la fortuna... Siempre había muchos nuevos en el equipo y esto también dificultaba mucho todo".
Mijatovic saca a relucir su lado humano y recuerda cómo la fiesta se agrió cuando empezaron las celebraciones por el alirón liguero: "Antes de llegar a la cena de campeones en el Donostiarra nos comunicaron que se había matado en un desafortunado accidente casero un hijo de Alfonso del Corral. Yo sé bien lo que es tener un hijo con problemas y puedo decir orgulloso que toda la plantilla hubiera regalado ese título al Barça si eso hubiera devuelto la vida al pequeño del doctor. Fue trágico para todos".
Kiko intenta animar el semblante de Pedja y rescata el sonado 1-4 que el Madrid le hizo al Atlético en el Calderón, en un partido donde los madridistas se quedaron con diez por expulsión, precisamente, de Mijatovic. Kiko marcó el estéril gol del Atlético, el madridista fue expulsado (con 1-1 en el marcador) y Raúl se marcó una exhibición antológica para los libros de historia: "Esa derrota sí que nos dolió de verdad. Estaban con uno menos y jugábamos en casa. Vamos, que todo apuntaba a triunfo fácil para dedicárselo a la hinchada del Calderón. En un córner, hablé con Alkorta en su área y le dije: 'Rafita, ahora, por lo menos, un empate...'. Pero acabamos goleados".
Mijatovic sonríe, se viene arriba y explica cómo fue su altercado con el linier: "Le hice una protesta que tampoco merecía la roja. De hecho, si hubo algún insulto fue en castellano. Y ahí, mi repertorio no pasaba de 'tonto' y cositas así de ingenuas. Le aseguro que si quiero insultar a un árbitro lo habría dicho en mi lengua de Montenegro para evitar la expulsión. Pero dio igual. Seedorf se salió, Raúl hizo el partido de su vida y hasta Víctor le metió un golazo a Molina. Como decía Helenio Herrera, a veces se juega mejor con diez que con once".
Kiko se rinde a la superioridad blanca en aquellos años en los que el Atleti sólo golpeó la mesa con el doblete de 1996: "El Madrid tenía jugadores muy buenos. Raúl era un crack. Sus números no engañan. Luego, tenían una curiosa habilidad: Lasa, Soler... Jugadores que no eran grandes para sus aficionados la enchufaban contra nosotros. La pareja en defensa Hierro-Alkorta era muy buena. Desde hace mucho tiempo no he visto otra igual. Hierro sacaba muy bien el balón y Rafa era muy fuerte. Sanchís también fue un defensa duro y de mucha calidad".
El montenegrino explica el origen de la alta fiabilidad del Madrid en los derbys: "Capello preparaba ese tipo de partidos cómo si fuese el último de su carrera. Nos ponía vídeos del Atleti, nos hacía entrenar como bestias esa semana... Te hacía vivir el derby mucho antes de llegar el encuentro y eso nos ayudaba a ser mentalmente mucho más fuertes que ellos".
El jerezano tiene razones de peso para estar tan resignado cuando le nombras el Madrid: nunca pudo ganar a los blancos. En el partido del año del descenso (1999) estaba lesionado. Y tampoco pudo jugar, ya es mala suerte, en el único triunfo (de esa época) del Atleti sobre el Madrid en el Calderón. Fue un 3-1 y se jugó el 12 de junio de 1999, con José Mari, Lardín y Juninho de goleadores: "Me hubiese gustado ganar al Madrid de rojiblanco, es verdad, pero tampoco es que tenga una espina clavada con esto. Seguro que en la vida hay cosas más importantes que esto". Se ríe con arte. ¡Qué remedio!
Mijatovic aprovecha para bromear con él: "Fíjate si el Madrid es buen vecino que en el año de vuestro descenso a Segunda perdió con estrépito en el Bernabéu y sólo arrancó un empate en el Manzanares. ¡Os dimos un punto de seis posibles y ni así os salvasteis".
Kiko recaló en el Atlético procedente del Cádiz, un club modesto pero de gran solera. Rápido se dio cuenta de lo que eran los derbys: "Desde un par de jornadas antes tenías cuidado de no lesionarte. ¡Que viene el derby!, gritaban en el vestuario. Luego te pasabas horas pensando en lo que podía suceder si perdías con ellos".
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Kiko llegó un poco más tarde y no disfrutó de la Copa de 1992, narrada ayer por Buyo y Manolo. Pero de refilón se acuerda de aquello: "Yo estaba en Cádiz, pero la seguí por televisión. Me quiero imaginar el sueño cumplido de un atlético de cuna: una Copa del Rey al Madrid en el Bernabéu. Si el genio de la lámpara te da tres deseos, un rojiblanco le diría: sólo quiero uno, pero que sea ese. Los otros dos los perdono. Yo no pude cumplir un momento como ése".
Mijatovic replica: "Qué bonito fue cantar el alirón ante el Atleti". Sonríen. Son amigos. Y residentes en Madrid...



