Primera | Real Madrid - Atlético

"Tomábamos cañas juntos en el Chiquifrú"

Madrid y Atlético incrementaron su rivalidad en la década de los 60, con duelos sonados que solían caer del lado blanco en la Liga y del lado rojiblanco en la Copa. Adelardo y Zoco rescatan los momentos más llamativos de aquellos años de risas y lágrimas.

Tomás Roncero
Nació en Villarrubia de los Ojos en 1965. Subdirector de AS, colaborador del Carrusel y El Larguero y tertuliano de El Chiringuito. Cubrió los Juegos de Barcelona 92 y Atlanta 96, y los Mundiales de Italia 90, EE UU 94 y Francia 98. Autor de cuatro libros: Quinta del Buitre, El Gran Partido, Hala Madrid y Eso no estaba en mi libro del Real Madrid.
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En los años 60 la rivalidad entre Madrid y Atleti siguió creciendo en intensidad, escribiendo magníficos episodios que todavía hoy perduran en la memoria colectiva del fútbol. Como buenos hermanos, supieron repartirse los caramelos. La Liga era cosa del Madrid (ocho títulos en diez años) y la Copa era para el Atlético (tres títulos). Zoco y Adelardo pueden dar fe de ello. Ayer se citaron con AS. Como son vecinos, amigos y residentes en Madrid, la charla discurre como si ambos hubiesen defendido la misma camiseta.

En 1960 y 1961 el Atleti ganó sus dos primeras Copas del Generalísimo... ¡en el Bernabéu! Y lo hizo ante el campeón de Europa, ni más ni menos. Adelardo recuerda que "yo venía de Badajoz, de la Segunda División, y me enfrentaba al Madrid en una final de Copa... en Chamartín. Estaba asustado. Me tenía que enfrentar al Madrid de los Kopa, Di Stéfano... Al final botamos de alegría y de los saltos casi nos salimos del Bernabéu".

Zoco tercia para que conste en acta. "Bueno, en semifinales os metimos un buen susto y tú lo sabes". Adelardo asiente: "Es verdad. Nos clasificamos para la final y en el autobús todo el equipo se quedó de piedra al ver que el Madrid le metía ocho goles al Athletic. Una machada y encima iban a jugar en su casa la final. Pero mi Atleti nunca se arrugaba y en Chamartín se crecía".

A Zoco se le iluminan sus ojos claros cuando se pone a hablar de los derbis: "Me acosté de madrugada ayer haciendo recuento y vi orgulloso que jugué veinte derbis en Liga y cuatro en la Copa. Me encantaba medirme al Atleti. Ellos siempre fueron nuestro gran rival muy por encima del Barça, porque en los bares, en los taxis o en la panadería del barrio había muchas moscas cojoneras que te daban la brasa si perdíamos con ellos".

Adelardo tiene un buen recuerdo de las dos Copas ganadas en el Bernabéu: "Di Stéfano decía que sólo le faltaba ganar la Copa y al jugar contra el Atlético, y además en casa, parecía que lo iba a tener facilísimo. Ganamos la primera. Y en el segundo año le volvió a suceder igual. Nosotros eliminamos al Elche y yo hice tres goles. Entonces no se llamaba hat-trick ni cosa parecida. Eso se dice ahora. Antes se decía que habías hecho tres goles y punto".

Si la década comenzó bien para el Atlético en el torneo del KO, el Madrid siguió su dominio aplastante en la Liga. La del año 1964-65 la recuerdan los dos con especial interés. Zoco cantó al alirón y Adelardo se quedó helado.

Los dos cuentan que el Atlético era líder tras ganar en el Bernabéu a falta de cinco jornadas para el final del campeonato. El derby lo ganó con un gol de Mendonça. Fue mucho más que un triunfo, dado que puso fin a una memorable racha del Madrid en el Bernabéu, donde llevaba ocho años (¡121 partidos!) sin conocer la derrota. El Atlético se veía con el título en el bolsillo. Incluso, cuentan las crónicas que los rojiblancos botaban de alegría en los vestuarios de Chamartín: "Es verdad. Nosotros creíamos ya ser campeones. Quedaban cinco jornadas. El Madrid ganó todos los partidos y nosotros perdimos tres. Fue algo increíble".

Zoco admite que ganar así el título supo el doble de bien: "Ellos se pusieron nerviosos y, como el Madrid ya no tenía nada que perder, ganamos todo hasta el final y al Atleti le entró el canguelo. Cantamos el alirón en la penúltima jornada tras vencer al Athletic con un gol de Puskas. La verdad es que ganábamos las Ligas como si salieran de una churrera. ¡Cómo han cambiado los tiempos!".

Adelardo reflexiona en voz alta: "Teníamos muchas dificultades para ganar en el Bernabéu. Ese estadio pesaba mucho. Salíamos arrugados. Antes, los equipos venían con mucha precaución a jugar a Chamartín. Betis, Sevilla, Deportivo... sabían que se iban a llevar cuatro".

Adelardo coincide con Zoco en que esa rivalidad geográfica no se trasladaba más allá de las duchas de los vestuarios. Zoco revela una situación que en el año 2006 sería utópica. "En la calle Marceliano Santamaría, a cincuenta metros del Bernabéu, estaba un bar llamado El Chiquifrú. Allí nos reuníamos Collar, Ramiro, Adelardo, Ufarte, Luis, Di Stéfano, Amancio, yo... Entonces, si perdías, no veas, tenías que aguantar todas las bromas y el cachondeo. Recuerdo que Glaría vivía conmigo en un piso de la calle General Perón y la gente al verle en mi coche me gritaba; ¿Pero qué haces con él ahí? Tírale del coche, que te lo va a infectar".

Adelardo reconoce que había una camaradería imposible de imaginar ahora en los tiempos del márketing, la ropa de diseño y las colonias de marca. "Yo vivía en la Plaza de Castilla y eso de dejarnos ver juntos para tomar cañas y tapear era de lo más normal. De hecho, seguimos siendo tan amigos. Eso sí, en el campo íbamos a muerte. Con rivales con la personalidad de Di Stéfano o Gento no podías andar con milongas".

Adelardo vivió un episodio importante en la historia del Atlético: el traslado del Metropolitano al nuevo estadio Vicente Calderón. No resultó fácil para nadie: "Para los jugadores, tampoco. Al principio, nos descentró un poco. Incluso el campo se inauguró con las gradas en obras". Los dos hablan de lo especial que era el Metropolitano, incluso con devoción. El navarro no regatea elogios: "El Metropolitano tenía un verde espectacular. Era una alfombra preciosa y muchos campos de ahora darían lo que fuera por tener un césped así. Había una gradona donde siempre nos animaban nuestros aficionados en los derbis. Había mucho pique castizo, pero el rollo era muy sano entre la gente".

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Adelardo añade un dato más: "En septiembre los campos ya estaban embarrados por la lluvia, no como ahora que llegas a octubre con treinta grados de temperatura. Los campos eran pesados. Y cuando caía nieve era increíble. Nosotros no teníamos otro campo para entrenar nada más que el Metropolitano y era complicado entrenarse con esa nieve" .

Zoco se pone un poco fanfarrón: "Es que en el Madrid teníamos una Ciudad Deportiva y, además, un campo de tierra en el Bernabéu al lado de la piscina. Siempre ha habido clases, majete". Se levantan de la mesa, sonríen, se dan un abrazo y nos dicen adiós con un sabio mensaje: "El fútbol es para disfrutar". Pues eso...

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