Ahora va en serio
Raúl Bravo, titular. El Villarreal nunca ha ganado al Madrid en Liga

Es difícil decir si es mayor el interés (sano) o la curiosidad (morbosa). El caso es que se rozará el lleno. Ayer sólo faltaban 4.000 entradas por venderse (se venden solas) y únicamente las vacaciones podrían impedir que hoy se colgara el castizo cartel de 'no hay billetes'. El Madrid decepcionó en el Carranza y en el reciente Trofeo Bernabéu (otro casi lleno, por cierto) fue despedido entre pitos, después de que una segunda parte de sopor hiciera olvidar una primera mitad notable. No importa. Nadie se borra. De acuerdo o no con el estilo del nuevo entrenador, hay un maravillosa novedad que consignar: el madridismo, capellista o no, ha vuelto a cerrar filas y los críticos han vuelto del destierro. Eso, antes de empezar, ya es una victoria.
La expectación también se justifica porque, conocido el pragmatismo de Capello y su carácter ahorrador, todos intuimos que todavía no hemos visto a su Real Madrid. Él mismo se ha encargado de repetirlo. Así que hoy será. Del equipo que se enfrentó al Villarreal en la penúltima jornada del pasado campeonato (7 de mayo), repiten alineación titular Casillas, Salgado, Roberto Carlos, Beckham y Raúl. Cinco. Completan el cartel los cuatro fichajes (Cannavaro, Emerson, Diarra y Van Nistelrooy), Cassano y... Raúl Bravo. Sí, la inminente cesión de Woodgate hace titular al canterano, que no ha jugado ni un solo minuto de la pretemporada como central. Sorprende la improvisación y, personalmente, me chirría Bravo (renovado hasta 2009) dentro del espíritu regenerador de los últimos tiempos.
No obstante, más allá de las anécdotas (espero que lo sean) los focos alumbrarán el debut oficial de los refuerzos de Capello. Cannavaro no ofrece dudas y su encaje no ha sido sólo deportivo, también espiritual. Es un capitán sin brazalete. Además, el hecho de que sea una estrella y sonría a las farolas ha sido recibido con el mismo asombro que si tuviera tres brazos. Estamos poco acostumbrados a los campeones felices.
Otros refuerzos.
Por otro lado, Diarra causó una magnífica impresión en el Trofeo Bernabéu, tanta que hay quien le ve cualidades como director de equipo, y Van Nistelrooy se ha ganado al personal con goles. Sólo Emerson ha estado por debajo de sus posibilidades, pero se le espera.
El Villarreal será un magnífico equipo para evaluar al nuevo Real Madrid porque el Villarreal es un equipo magnífico, semifinalista en la última Champions, lo recuerdo. Y viene de vencer a los blancos en el Carranza (1-0). Salvo ese resultado, el resto del verano ha sido lúgubre tirando a horribilis, pues le ha dejado sin Intertoto y sin Pires y Gonzalo, el primero un refuerzo de alcurnia y el otro un inmenso central.
Sin embargo, no hablamos de un equipo que pueda afligirse por un par de bajas, ni siquiera por cuatro (Josico y Tacchinardi también están lesionados). En el Villarreal juega Riquelme, y teniendo eso en cuenta hasta con sus sobrinos es peligroso. Y desde esta temporada lo hacen también Cani y Nihat. El aragonés (25 primaveras) fue uno de los jugadores que más castigó al Madrid la pasada temporada e hizo méritos para acudir al Mundial; el turco (¡sólo 26 años!) es un futbolista que fue fantástico y busca el camino de vuelta. Algo así le ocurre a Forlán. Leandro Somoza (quinto argentino en la plantilla), también debutante, será la pareja de Senna en el centro del campo.
El desafío.
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En resumen, de aquel equipo que empató en el Bernabéu el pasado mayo permanecen Javi Venta, Quique Álvarez, Peña, Arruabarrena, Senna, Riquelme y Forlán. Siete. Su objetivo y el de los nuevos será lograr la primera victoria del Villarreal contra el Madrid. Sí, porque en catorce partidos de Liga contra los madridistas todavía no ha conseguido un triunfo (cinco empates y nueve derrotas). La baja de Gonzalo y las dudas en la portería (finalmente jugará Viera), no favorecen el asalto. Tampoco que Pellegrini haya relegado a Sorín.
Será un buen encuentro, sin duda, peleado, todavía con sol, con ese aire de guerra veraniega que tienen los partidos de los Mundiales. Se miden dos grandes equipos con dos estilos muy diferentes, uno poderoso y otro más sutil. Esta tarde comienza una nueva época. Ramón Calderón la presidirá desde el palco del Bernabéu. También él debuta.



