Efecto Capello: Cassano es el primero de la clase
Empieza antes que nadie los entrenamientos y se marcha el último


El carácter díscolo es la espina clavada que se le quedó de su infancia en las calles de Bari. Cassano se crió sin temerle a nada en la región de Puglia, una de las más peligrosas de Italia, rodeado de gente que en algunos casos solía incluso zanjar las discusiones a tiros. Y encontró en el fútbol una vía de escape. Fue precisamente en el Bari donde deslumbró al mundo con su velocidad en los últimos metros y su técnica. Pero creció futbolísticamente sin atender a ninguna autoridad. Eso fue hasta que Capello se cruzó en 2000 en su camino. Fue en el Roma, al que el jugador había llegado una temporada antes. Cuatro años después, Cassano se había convertido en una estrella, el mejor de la desastrosa azurra que cayó eliminada en la primera fase de la Eurocopa de Portugal.
Pero para entonces, Capello ya había desaparecido de su lado. Cuentan que no quiso llevárselo a la Juve porque no era un jugador de grupo, a pesar de su calidad. Y la joven estrella volvió a caer en el pozo. Se enfrentó con el vestuario del Roma e incluso Totti, que lo adoptó como a un hermano, acabó renegando de él.
Con la vuelta de Capello al Madrid Cassano ha vuelto a renacer. Lo viene anunciando el jugador, dejándose la piel en cada sesión preparatoria, y es frecuente que salte al césped antes de cada sesión al grito de "¡Arrivo enseguida, Cassano arriva!". Nunca antes se le había oído gritar en Italiano. "Vuelvo enseguida, Cassano vuelve". El recién llegado cuerpo técnico transalpino tiene gran parte de la culpa.
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El italiano siguió entrenando a pesar de tener varias ampollas
El duro trabajo que está desarrollando Cassano se ha dejado sentir en su cuerpo y, sobre todo, en sus pies. Mediada la sesión vespertina de ayer, el italiano se giró con gesto dolorido y, desde más o menos 50 metros, llamó al doctor con urgencia. Su ostensible cojera hizo temer lo peor. Pero todo el mundo se tranquilizó cuando, sentado sobre la nevera donde se guardan las bebidas, Juan Carlos del Corral le atendió de unas ampollas en el pie. Pero ni siquiera eso pudo parar la progresión del delantero italiano en el entrenamiento que, después de ser atendido, se reincorporó al trabajo y terminó la sesión preparatoria con total normalidad. Todo son buenos detalles de entrega por parte del delantero italiano de los que Fabio Capello está tomando buena nota.



