Lorenzo Sanz, el aroma de la Séptima
SOCIO Nº14.931: Un estilo de dirección un tanto chulapo pero eficaz que los socios ya conocen. Ya hizo una revolución en la plantilla en 1995 y le salió bien: 2Copas de Europa. Ahora pretende hacer lo mismo con Monchi como Director Deportivo y Vicente del Bosque como entrenador.


Lorenzo Sanz. Madrid. 63 años. Empezó trabajando en una pequeña empresa y progresó hasta convertirse en promotor inmobiliario y hombre de negocios. Hijo de un guarda del Retiro, es el mayor de diez hermanos, un tipo socarrón ("soy el que más sabe de fútbol de los cinco candidatos") que confía en sus posibilidades y cuya candidatura representa el aroma de la Séptima Copa de Europa, conseguida 32 años después. Ése es su gran valor. Los títulos que consiguió en su mandato de 1995 a 2000: 2 Copas de Europa, 1 Liga, 1 Copa Intercontinental y 1 Supercopa de España.
Accedió a la directiva del Madrid en 1979, como vocal de Luis de Carlos. En 1985, Sanz se convierte en vicepresidente y hombre de confianza de Mendoza, al que sucede en el cargo tras su renuncia en 1995.
La renovación. Nadie le podrá negar a Sanz su buena vista para los fichajes: Suker, Mijatovic, Roberto Carlos, Seedorf o Panucci, que supusieron una reestructuración total en 1995 con la que volvieron los títulos. "Es lo que el Madrid necesita ahora, una revolución". Y dice partir con ventaja: "Los presidentes de los clubes importantes son mis amigos". Cuenta con Monchi y con Del Bosque.
Siempre ha denunciado que el Madrid tiene una situación económica peor que la que él dejó. "Se han pulido la herencia de Bernabéu". Apuesta por que los ingresos sean superiores a los gastos y quiere hacerlo con ausencia total de giras asiáticas ("en China no tenemos ninguna obra que llevarnos a la boca").
Creará una oficina del defensor del socio, congelará los abonos y le dará uno al que no lo tenga, dedicará el 0,7% del presupuesto a la Fundación y potenciará la Asociación de Veteranos. Pero no quiso entrar en el juzgado para denunciar el voto por correo, como hizo en las últimas elecciones, aunque lo criticó con dureza.
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Así fue la campaña: Comedido y sin hacer ruido
"Ahora hablemos de fútbol", ha sido su eslogan. Por eso se ha centrado en hablar más del deporte en sí y menos de las cuentas, que fue el punto fuerte de su discurso en las pasadas elecciones. Ha tenido una actitud más recatada que de costumbre y eso ha mejorado la imagen que el socio tiene de él. Ha visitado algunas peñas y no ha renunciado a ningún debate. Fue el último en presentarse y ha sido el que menos ruido ha hecho. Excepto en la presentación de sus fichajes, en el Meliá Castilla, en la que vistió a sus futuribles con la camiseta del Madrid (fueron apareciendo uno a uno detrás de unas siluetas negras con una interrogación). Rehuyó el voto por correo y ahora se encuentra con esa ventaja.



