Raúl no quiere bromas
La suplencia de Raúl, que algunos entienden que no acaba de asumir, escenificó ayer un momento de cierta tensión gestual entre ambos. Tras el entrenamiento, el capitán se mostró incómodo y esquivo tratando de evitar una charla con Luis, ambos serios y el capitán molesto.

El idilio Luis-Raúl lleva meses en clímax permanente de diálogo y no creo que acabará rompiéndose por lo ocurrido ayer, aunque el incidente recogido con todo lujo de detalles gestuales por las cámaras fotográficas y las televisiones al concluir el entrenamiento sí que viene a reflejar la tensión que provoca la suplencia del capitán de España en este Mundial que algunos entienden no está sabiendo digerir o asumir. La diferencia entre las charletas con luz y taquígrafos de cada día entre el seleccionador y él radica en que mientras hasta ahora todo eran sonrisas y mohínes, ayer no, ayer el capitán se mostró incómodo y esquivo cuando Luis intentaba hablarle, según algunas interpretaciones para darle moralina o corregirle detalles técnicos del ensayo.
Situemos el decorado al fondo, después el escenario y más tarde la versión libre de lo ocurrido. Luis ha mantenido un contacto fluido con Raúl desde hace meses, siguiendo la evolución de su lesión y postulándose como su primer defensor en momentos en los que ha arreciado la tormenta del debate en torno a su inclusión en la lista de 23, lo que a juicio personal me pareció siempre no sólo razonable sino justo y necesario. Seguimiento similar ha hecho Aragonés con Xavi, al que esperó, al que le puso un plan físico para mejorarle y que finalmente se ha metido en el once. Xavi sí, pero Raúl no.
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La suplencia tiene triste al capitán y éste es el nudo del momento de tensión que se vivió ayer: Raúl quiere jugar y pensó que entraría en el once, y Luis le ha buscado sitio y le ha dado confianza en un par de sus dibujos tácticos pero en el tercer amistoso no debió verle fino y acabó apostando por la alineación que, en realidad, tenía en su cabeza desde mediados de marzo. El memorable partidazo del equipo en el estreno ante Ucrania ha colocado al técnico en la tesitura de intentar incluir el rol de Raúl en el equipo pero no poder hacerlo porque tiene que ser justo.
Raúl tampoco estuvo fino en el entrenamiento matinal, pese a que el equipo de los reservas en el que se alineaba ganó por 2-0 (tantos de Reyes y Albelda) al titular. Pero el '7' falló un par de goles que le sacó Cañizares. Al concluir el ensayo, Aragonés le llamó para dialogar con él, pero se vio que no era la charla nuestra de cada día sino un intento de animarle o de corregirle algunos detalles. Y ahí a Raúl se le vio disgustado, incómodo, inquieto y tratando de esquivar la charleta en todo momento. Algunos calificaron, quizá de manera exagerada, de desplante las pocas ganas de marcha que esta vez mostró Raúl con Luis. De hecho, cuando todo parecía haber acabado y el capitán se fue hacia la banda junto a otros compañeros, el Sabio volvió a llamarle, se dirigió hacia él agarrándole del brazo izquierdo como haciéndole ver que debe seguir peleando y no bajar la guardia porque, en definitiva, juegue o no juegue, es el capitán y debe seguir dando ejemplo. Por la tarde, ya ejerció así y le hizo un gesto a Luis recordatorio de que debían posar con el alcalde de Kamen.



