Dos bicicletas, una asistencia, tres remates y un gol
Emocionado por la despedida Zizou no pudo hacer declaraciones tras el partido


Cuando el balón impulsado por la cabeza rapada de Zizou pasó por encima de Barbosa y el gol era irremediable, aunque casi se lo apropia Raúl, el crack francés se quedó estático, tan estático como al rematar, y ya con la pelota en la red, no lo celebró. Con un gesto de rabia contenida, presionado por tener más que nunca todas las miradas sobre su espalda cansada se limitó a apretar los puños y retornar al trote hacia su campo recibiendo, eso sí y uno tras otro, el abrazo de los compañeros. Fue el momento cumbre de la última función de Zidane en el Bernabéu. Se acabaron las voleas, los controles y las roulettes.
Mucho tiempo después, en el 91', Caro quiso poner su granito de arena en el festín y le sustituyó por Raúl Bravo. Inundado de timidez, la misma que le impidió saludar al público que le ovacionaba durante el calentamiento, Zinexin no fue capaz de levantar la mirada hacia la grada antes de sentarse en el banquillo. Sólo después de cambiar su camiseta con Riquelme tras el pitido final, algo que huele a cambio de trastos, le doy la alternativa a tu fútbol mágico, se dirigió al centro del campo para fundirse en un abrazo con sus compañeros y con el mismo Bernabéu, un estadio puesto en pie que no paró de aplaudir.
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El partido. Pero entre las ovaciones del principio y del final Zinedine lo intentó todo para agradar a su público por última vez. El primer libre directo fue para él, pasó a la barrera y se encontró con Barbosa. Otros tres disparos (uno dentro, el testarazo), le siguieron acercando al cielo, donde se instaló cuando habilitó a Raúl con un pase entre líneas (el siete marró el uno contra uno) o cuando dibujó dos bicicletas, una de ellas dentro del área para pasar a Cicinho. Caro le dio toda la libertad del mundo poniéndole por detrás del delantero y sólo pudo atarlo el resultado y la lucha por el segundo puesto. Puede que por eso no sacara de su chistera la última roulette en el Bernabéu.
Zidane se mantuvo frío ante el despliegue de medios efectuado para su despedida, el cariño y las palmas del público, las más de cien pancartas declaratorias de amor suspendidas en la grada o la camiseta conmemorativa con el rezo bajo el escudo "Zinedine Zidane 2001-2006". No hizo declaraciones tras el encuentro, ni siquiera las que tenía pactadas con Canal Plus Francia. Cuentan desde el vestuario que estaba tan emocionado y triste que no podía hablar. Se nos fue Zidane...



