Primera | Real Madrid

El legado de Zizou: voleas, 'roulettes' y controles...

Son los tres gestos técnicos que realiza con mayor personalidad

La volea de Glasgow que valió la novena.
Marco Ruiz
Redactor Jefe Real Madrid
Nació en Granada en 1977. Licenciado por la Universidad Europea, entró en AS en 1999, por tanto, es canterano y ‘one club man’. Tras hacer la información del Atlético dos años pasó a formar parte de la sección del Real Madrid, de la que ahora es su Redactor Jefe. Cubrió la Eurocopa de 2008, tres Mundiales de Clubes y una final de Champions.
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El mago del balón, capaz de inventar y de imprimir su sello personal a algunos movimientos, protagoniza hoy su última función en el Bernabéu. Pero deja un legado importante de jugadas, regates que desde ahora se le atribuirán a él. Es la herencia de El Mariscal: la roulette, los controles orientados y los disparos de volea. Son los tres movimientos futbolísticos por los que el Bernabéu le recordará.

Destaca de entre estos tres movimientos (volea, roulette y controles), por su ejecución e importancia (valió la Novena), su gol de volea en Glasgow, un prodigio de técnica, elasticidad y cualidades físicas. A continuación les ofrecemos un estudio con todas las claves del disparo mágico.

Biomecánica. "Me mandaste un melón y yo lo convertí en un golazo". Según el mismo Zidane ha confesado, éste es el comentario con el que se dirige a Roberto Carlos una y otra vez. Y no le falta razón. Hay todo un estudio biomecánico que explica la conversión de un balón que caía del cielo en un golazo. Antonio Martínez Marhuenda, del Instituto de Biomecánica de Valencia, definió el movimiento así: "El balón le llegó con un ángulo aproximado de 60º con respecto al suelo. Roberto Carlos lo había golpeado con una velocidad de salida de 90 km/h. Zidane tuvo que inclinar la pierna de apoyo, la derecha, 40º para poder obtener una distancia amplia desde su cadera hasta el punto de golpeo y obtener una velocidad alta en el momento del contacto para imprimir fuerza al balón".

Eso hizo más difícil la acción del francés. Mientras seguía atentamente con la mirada el balón, que caía desde 12 metros, tuvo que armar la pierna con la rodilla flexionada. La estiró en el momento justo, formando con la zurda una línea totalmente paralela al suelo. Martínez Marhuenda: "La pierna fue de atrás hacia adelante en posición horizontal al suelo. Es algo imposible para la mayoría de los futbolistas. De haber tenido alguna ligera inclinación, el balón habría ido fuera. Además, se ayudó de la tibia y del empeine para dar la dirección justa al esférico".

Roulettes y controles. Es cierto que Zidane no inventó la volea, pero sí que la ejecuta como nadie: tres goles así con el Madrid ante Bayer y Valladolid (con la izquierda en 2002 y 2003) y ante el Racing (con la derecha, en 2004). Pero también es cierto que la roulette lleva su sello. La alzó a su máxima expresión en un Valladolid-Real Madrid, en febrero de 2004. Su movimiento circular le dejó solo ante Bizzarri, le regateó, pero el disparo se fue alto. Luego ha vuelto a repetirla, casi siempre en el centro del campo, donde se convierte en un gesto más estético que incisivo.

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Velázquez habló sobre el regate en AS: "Yo se lo vi hacer a Pepillo, un delantero con el que coincidí en el Málaga. Es complicadísimo, y más el de Zidane, que lo consigue hacer con el balón en movimiento". Así, con el balón en movimiento, se le vio a un recién llegado Zidane hacer la roulette por primera vez con el Madrid, en Praga, en 2001.

Y más allá de las voleas y de las roulettes, Zidane ha dejado para la galería de imágenes históricas un sinfín de gestos técnicos, entre los que destacan su manera de bajar la pelota y los controles orientados. Balones que volaban perdidos y que pinchaba hasta el suelo como nadie. Es el legado de El Príncipe. Su herencia. Hoy, en el Bernabéu, última función.

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