"La ley penal debe perseguir también a los deportistas"
Raffaele Guariniello no se ha frenado ante nada (Juegos Olímpicos, Juventus...), ni ante nadie (Platini, Del Piero, Zidane, Pantani...). AS le pidió una entrevista para analizar la nueva Ley Antidopaje de España y el fiscal de Turín accedió gustoso.


La última vez que habló usted con AS, hace ahora dos años, el titular de la entrevista fue: "España necesita una ley penal antidopaje con urgencia". Pues la ley ya está en trámites parlamentarios.
No sólo España necesita una ley antidopaje, sino también otros países, porque esta diferencia de trato nos crea muchos problemas.
¿Qué tipo de problemas?
Un problema es que cuando debemos hacer una rogatoria en otro país, nos supone una dificultad que fuera de nuestras fronteras no se considere delito. Nos sucedió, por ejemplo, en Holanda, en una investigación de fútbol. Las autoridades nos dijeron: "¿Cuál es el delito? ¿El dopaje? Eso aquí no es delito". Es un fenómeno generalizado, porque en la mayor parte del mundo no está penado el dopaje. Con motivo de los Juegos se nos pidió una modificación de la ley italiana, pero la respuesta fue la contraria. No es Italia quien debe retornar atrás, sino que otros países deben andar hacia delante.
¿Se podría llegar en el futuro a la unificación de leyes antidopaje en Europa?
La Unión Europea está legislando en todos los sectores de forma desigual. El dopaje envuelve un problema de tutela de la salud, pero también mueve grandes intereses económicos. Sí se necesitaría una intervención propia de la Unión, aunque, naturalmente, no podría decidir el tipo de sanción, que corresponde a los estados miembros. De todos modos no se debe llegar sólo a una única normativa europea, sino a una normativa mundial.
¿Ha notado más compromiso de España en la lucha antidopaje? ¿Hay una mayor colaboración con Italia?
No tengo muchas referencias. He tenido más contactos con Holanda, Suiza... Con España recuerdo una vez en una cuestión de fútbol que apuntaba al Barcelona en el caso de un positivo de Frank de Boer, que nos interesaba por la conexión con el caso Davids. Ahora estoy viendo que España está dando pasos excepcionales en la lucha antidopaje y en otros muchos campos.
En general, ¿cuál es su opinión sobre la nueva ley española antidopaje?
Me parece que ya sólo el hecho de que exista una ley es algo muy positivo, aunque luego haya cosas más particulares que se puedan discutir.
¿Qué diferencias ha encontrado con la ley italiana?
Hay que verla aún definitivamente aprobada, porque este texto podrá ser modificado en fase parlamentaria. Pero veo que la ley española ofrece algunos puntos interesantes que eventualmente podríamos tener presentes en una futura modificación de la ley italiana. Por ejemplo, el acuerdo entre las justicias ordinaria y deportiva de indultos por la colaboración del deportista. La figura del colaborador de la justicia viene a centrar un problema importante, porque en la lucha contra el dopaje hay poca colaboración.
La diferencia básica con la ley italiana es que la española no castigará al deportista por consumo, no existe la figura de 'fraude deportivo'. ¿Usted cree que es bueno sancionar penalmente al deportista?
En mi opinión, esto es un error. Mis vivencias me dicen que no basta con la sanción deportiva para el atleta. Hay una razón de fondo que si no se entiende, la lucha contra el dopaje no se puede llevar a cabo. La sanción deportiva es indudablemente eficaz, porque suspender a un atleta dos o tres años le debe generar miedo. Entonces, ¿cuál es el punto débil? Está en el sistema para aplicar la sanción deportiva. Para aplicarla ¿qué se debe hacer antes? Detectar la violación. ¿Y qué instrumentos tiene la justicia deportiva para ello?
Los controles antidopaje.
Los controles de orina o de sangre, sí. En los Juegos Olímpicos de Turín, por ejemplo, se hicieron 1.300 análisis con un resultado de cero o casi cero positivos. ¿Por qué? Aquí podemos dar dos respuestas. La primera, que ninguno se dopa. La segunda, que los atletas saben qué tienen que hacer para no dar positivo. Yo creo más en la segunda respuesta. Y lo creo porque ahí está todo lo que hemos descubierto en los Juegos y no fue a través de los análisis. Un deportista sabe cómo esquivar los controles. Me disgusta decirlo, porque suponen un gran esfuerzo, mucha fatiga, y unos costes altos. Además, esos resultados dan una patente a todos para decir que son inocentes porque no han dado positivo.
¿Entonces?
Si queremos verdaderamente acabar con el dopaje, debemos aplicar otros instrumentos investigadores. ¿Cuáles? Las pesquisas, las incautaciones, las intervenciones telefónicas... La cualidad de una ley penal antidopaje no es perseguir deportistas, sino que los magistrados disponemos de unos instrumentos que no tiene nadie: incautar, interrogar... Esto no lo puede hacer ningún otro órgano. Las sanciones deportivas son beneficiosas, pero insuficientes.
La ley española se centra en cargar todo el peso de la ley en el entorno del deportista.
Esto es positivo, porque no vamos a pensar que el deportista se dopa por su cuenta, aunque sí que existe una voluntariedad. El argumento "basta con la sanción deportiva" es equivocado no tanto por el problema de la eficacia de la sanción, sino por el problema de la eficacia del instrumento investigador. Si el dopaje no es delito, no interviene el magistrado penal. Y si no interviene el magistrado penal, nadie puede ir a la casa donde están los deportistas y abrir la puerta, entrar dentro, encontrar lo que hay... El secreto es éste.
La ley también estipula unos límites horarios para los controles por sorpresa para preservar el derecho a la intimidad.
Si una ley dice que a cierta hora no viene nadie, es una invitación para cometer el delito.
En este sentido, las asociaciones de deportistas han llegado a un acuerdo con el Gobierno español para que no se efectúen registros durante las competiciones o en horarios nocturnos. En Italia sí los hay.
No se deben poner límites a las pesquisas. Una investigación se puede hacer en horario nocturno si se sospecha que los delitos se cometen de noche.
¿Ha disminuido el dopaje en Italia con la ley penal?
Tengo dudas. La ley arrancó en 2000, pero los elementos necesarios parten de 2003. En estos tres años se ha hecho contra el dopaje lo que nunca antes. Pero cuando se me dice que no hay dopaje, yo respondo: "El dopaje inexistente es el que no se ha descubierto".
Cuando declaró Jesús Manzano en Turín, usted dijo: "En Italia existe una ley antidopaje, pero nos falta un Manzano que colabore". ¿Por qué hay este silencio entre los deportistas?
Por nuestra experiencia, los deportistas comienzan a decir las cosas cuando están acorralados y no siempre. Los atletas niegan lo más evidente. Esto no nos ocurre en otros ámbitos de la criminalidad. ¿Por qué? En lo que rodea al dopaje funciona un clima en el cual las personas tienen miedo de hablar.
¿Sabe que las declaraciones a AS de Manzano aceleraron la redacción de la ley española?
No lo sabía.
¿Qué función pueden cumplir los medios de comunicación en la lucha antidopaje?
Una función fundamental, sobre todo la prensa deportiva, aunque me doy cuenta de que los periodistas están en una situación de dificultad, porque viven en contacto permanente con este mundo. He escuchado a algún reportero que ha combatido el dopaje, que ha tenido luego problemas porque no le han perdonado.
Sé de lo que habla. Yo fui el autor del 'caso Manzano'.
Lo sé. La misión del magistrado es difícil, pero también la del periodista, aunque su aportación es importantísima porque llega al público. En esta lucha es fundamental la represión, pero también difundir la cultura del antidopaje.
¿Por qué persigue de este modo tan especial el dopaje?
Porque es un fenómeno que no sólo atenta contra la salud, sino también contra los valores morales del mismo deporte. Si uno cree en el deporte, debe creer en sus valores.
Noticias relacionadas
¿Se considera usted un fiscal antipopular?
No lo sé. A mi parecer, estas acciones serán positivas a largo plazo, porque necesitamos trabajar para hacer entender la importancia de la lucha antidopaje. La situación ya ha cambiado profundamente y seguirá haciéndolo. Creo que esta labor de día a día no tiene un resultado inmediato, pero ayuda a ir creando una nueva conciencia.



