Primera | Getafe 1 - Real Madrid 1

Punto de miseria

El orgullo de Baptista y los vuelos de Casillas evitaron un nuevo descalabro del Madrid de López Caro. Un gol de Tena hizo justicia y firmó unas tablas que dejan al Madrid un poco más lejos del segundo puesto...

Robinho se lamenta despues de fallar una ocasión de gol.
Tomás Roncero
Nació en Villarrubia de los Ojos en 1965. Subdirector de AS, colaborador del Carrusel y El Larguero y tertuliano de El Chiringuito. Cubrió los Juegos de Barcelona 92 y Atlanta 96, y los Mundiales de Italia 90, EE UU 94 y Francia 98. Autor de cuatro libros: Quinta del Buitre, El Gran Partido, Hala Madrid y Eso no estaba en mi libro del Real Madrid.
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Fin de ciclo. El 13 de marzo de 2005 el Madrid tocó fondo en este mismo escenario. El Getafe otra vez. Dos goles de Albiol y Riki dejaron en evidencia a un equipo que venía de estrellarse en Turín ante la Juve. Trece meses después, sólo cuatro repetían ayer del once titular de aquella tarde de derrota y frustración: Casillas, Roberto Carlos, Zidane y Raúl. De los tres últimos sólo tenemos noticia por sus gestas pasadas y su hoja académica ejemplar. Fueron muy buenos. En su momento, los mejores. Pero su presente está con más nubarrones que el mapa del tiempo. ¿Por qué se arrastran? Conchita Martínez ha aprendido a decir adiós antes de que las listas la pusieran en un lugar sonrojante. Sólo se mantiene Iker, que debió realizar, calculo, 133 paradas, para desesperación de Güiza, Pernía y Riki.

Punto de miseria. El empate de este Domingo de Resurrección, al menos para el honesto Baptista, sabe como un bocadillo de acelgas. Este Madrid no pierde con nadie desde el Waterloo de Son Moix (Fernando Martín lleva dos victorias y siete empates), pero su fútbol es tan plano y previsible que han logrado arrancar la ilusión al madridismo. Ver a López Caro cambiar a Robinho para sacar a Diogo con el fin de salvar el 0-1 te obliga a exigir responsabilidades al presidente. FM debe regresar de Miami y darle la carta de despido. O será tarde... Florentino no destituyó en su día a Queiroz y el Madrid sufrió un desplome histórico (cinco derrotas seguidas) que le desterró a la vergüenza de la eliminatoria de Champions en agosto. Pues ojo, porque el lebrijano está desatado y no va a parar hasta convertir a este Madrid en el equipo más vulgar de la Tierra. Cambios tristes, de un entrenador triste, de un vestuario triste.

Efecto Pandiani. El otro día me dio envidia sana el Espanyol de mi hermano Guasch. En el Bernabéu vi jugadores comprometidos, entusiastas, fajadores, enteros, ilusionados y ganadores. Decía Pandiani que la clave estuvo en el autobús que les condujo del hotel al estadio, donde se quedaron afónicos cantando y haciendo piña. Así se ganan títulos. Con corazón y hombría. Me juego la nómina a que en el autobús que llevó al Madrid al Coliseum Alfonso Pérez no se cantó, ni nadie arengó, ni se apeló al orgullo vikingo. Y si algún jugador se ríe (me consta que los hay) al leer estas líneas, ya me enteraré de su identidad para que todos los madridistas sepan quién no merece seguir en la nómina del club más grande de todos los tiempos. Malos tiempos. Sí. ¡Pero esto es el Madrid, diantre!

¿Recuerdan? Esta desidia alejada de la ejemplaridad empezó en el citado Getafe-Madrid del año pasado. Solari marcó el gol de la esperanza (2-1), con tres minutos de juego por delante. Pues bien, nadie fue a recoger la pelota a la portería de Aragoneses. Soberbia, displicencia, falta de madridismo...

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Candidatable Bernd. Las encuestas nos dicen que Schuster es un entrenador muy bien valorado por los socios. Aunque todos los caminos conduzcan a Ancelotti, el candidatable Schuster se ha ganado el respeto con su apuesta futbolística. El Getafe juega bien, utiliza las bandas y es atrevido. Eso se le pide a un técnico: coherencia. No evitar que tus aficionados puedan ver los entrenamientos o cargarte a Beckham para quedar bien con el núcleo duro. Por cierto, Victoria Adams comió el sábado en Segovia y partió el cochinillo en 'José María' al estilo tradicional. Pero ella pidió para comer menestra de verduras y rape a la plancha. Así no hay manera de avanzar, reina...

¡Venganza! En este 16 de abril tan tenebroso hubo una alegría que me refuerza la fe extraviada entre tanto desatino. El Madrid Alevín A, que lleva con sabiduría mi paisano de Herencia Cecilio García (¡La Mancha existe!), ganó en Palamós la MIC (Mediterranean International Cup). Venció en la final al Arsenal (2-1, goles de Víctor y Bravo). Los hijos de Henry y Reyes doblaron la rodilla. Venganza cumplida. Sólo pido que este club reaccione, recupere la grandeza y estimule a estos niños a estar orgullosos de defender un escudo tan legendario. ¡Vamos!

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