"Ganaremos cero cuatro por el golaverasch..."
Toñín, 'El Torero de Entrevías', es el último irreductible de la afición madridista. Se ha hecho famoso por liderar la Cofradía del Clavo Ardiendo y por sus besos a Ronaldo en el Bernabéu. Todas las televisiones se pegan por entrevistarle en su bar 'El Palacín', el último nido que sigue creyendo: "Vamos a ganar la Liga".


Le veo sonriente. ¿No sabe usted que el Madrid está a once puntos del Barça?
¿Y qué? Lo bueno es que jugaremos en el Camp Nou el 1 de abril. Fecha señalada.
¿Por?
Hay que culturizarse, compañero. El 1 de abril de 1939 terminó la Guerra Civil y el 1 de abril de 1713 se fundó la Real Academia Española. Nadie olvidará lo de este sábado. Además, el lunes 3 de abril cumplo 37 años y le pido al Madrid como regalo una gran victoria en el Camp Nou.
¿Lo dice convencido?
¿Acaso duda, señor Roncero? El Madrid va a ganar cero a cuatro... por el golaverasch. He echado cuentas y la Liga está a tiro. Ellos irán a Santander, reciben al Villarreal y juegan en Sevilla. No ganarán ni uno de esos tres partidos. Y nosotros recibimos en casa a la Real y al Málaga y jugamos en Getafe, sin subirnos al avión. Nueve puntos fijos. Este año la Cofradía del Clavo Ardiendo sí que saldrá por la puerta grande.
¿De dónde le viene esa vocación taurina?
Mi padre me la inyectó, junto con el madridismo, cuando era un retaco de medio metro. Siempre he sido fan de Joselito, que reaparecerá este sábado en Las Ventas junto a Morante de La Puebla. Como es un gran madridista, Joselito cortará las dos orejas y el rabo igual que el Madrid en Barcelona. Y ojo, si no llego a ser un taponcillo habría sido torero. Tengo arte y un par...
Yo le vi en Amsterdam en la final del 98 con el capote y la montera en ristre.
Era un gesto de españolía en la noche más grande del Madrid desde que existe el color. Mi capote con el escudo del Madrid es talismán porque ha estado en las tres últimas Champions. Se la dono al Museo del Madrid y pido al club que me financie uno nuevo para acabar con el gafe que nos mata desde hace años.
¿Cómo fue su entrada en el mundo del fútbol?
Jugaba en los infantiles del Rayo Vallecano y fui el escudero de Javi Rey, permitiendo que luciera su técnica. Luego me vine al Juventud Madrid, que era un filial del Real Madrid en Vallecas. Yo ya moría por el escudo blanco. Mi tío Julio nos llevaba al Bernabéu, pero sólo él tenía entrada. Mi padre me tuvo que sacar dos veces de la comisaría porque siempre me colaba saltando el muro que había junto a las piscina antigua. Era menor de edad y con tal de ver al Madrid me daba igual la madera. Vi al Bernabéu aplaudir un gol a Maradona. ¡Qué rabia me dio!
No se le vio a usted aplaudiendo el gol de Ronaldinho en el famoso 20-N.
He compuesto una poesía que dice: "El socio del Madrid es sabio y feliz, por lo tanto al Barcelona no debe aplaudir. Y si creéis que con esto fomento la violencia, llevarme a un programa de gran audiencia...".
Se fue Florentino...
Yo le llamo Benedicto porque era el padre espiritual de los madridistas y un padre nunca abandona a su familia. La afición le necesita y le pido que nos pida perdón y vuelva a la presidencia. Santiago Bernabéu nunca abandonó el barco. Por eso FM (Fernando Martín) debe convocar elecciones. Sólo así tendrá nuestro respeto.
Se va usted a Barcelona con nueve miembros de la Cofradía. Eso es valor...
Salimos de madrugada y pienso pasearme con mi capote y mi montera por Las Ramblas y la Plaza de Colón. Respeto a los culés y me tomaré un botellín con ellos si me invitan. Yo cambio la violencia por una tapa de jamón serrano.
Pida un deseo.
Que López Caro me deje entrar al vestuario diez minutos antes del partido. Les daría a los chicos tal abrazo que necesitarían un masaje, pero mis ojos se clavarían en su orgullo. Les pondría como motos.
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Pida otro.
Si ganamos la Liga me rapo el poco pelo que me queda y que me graben en mi perola el escudo del Madrid, la Cibeles y el Bernabéu. Tengo cabeza para eso y mucho más...



