Bakero, última estación
El técnico debuta ante un Getafe con la tarea hecha

Más de un mes sin hacer un gol lleva Güiza. El máximo anotador del Getafe ha pasado por su peor tramo de la temporada entre suplencias, lesiones y partidos discretos. Ya recuperado, el de hoy es su partido y el jerezano se frota las manos. Schuster ha catalogado el partido de final y así lo creen sus futbolistas. Claro que igual a los de la Real les entra la risa, porque los donostiarras sí se juegan la vida y la historia, que más de veinticinco años entre los grandes merecen un respeto.
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Nihat y Skoubo son sus esperanzas. Ellos y que la incorporación de Viáfara al eje defensivo acabe de dar consistencia a la zaga más goleada de la Liga. Así se puede ir a pocos sitios y Bakero ha empezado por pedir seguridad atrás y mentalidad de equipo ganador, que de eso él sabe bastante. Al nuevo entrenador de la Real le ha caído un marrón que será rosa si es capaz de salvar a su equipo del alma. Por delante tiene mucho trabajo y ha decidido no cambiar muchas cosas en lo táctico y confiar en que la cabeza de sus futbolistas tenga la entereza suficiente para solventar esta papeleta.
Gica, ante sus ex. Y mientras tanto, Schuster a lo suyo, con un equipo ofensivo, como casi siempre. De hecho, este Getafe ya ha marcado tantos goles como en toda la temporada pasada y tiene nueve jornadas por delante para mejorar registros. Mención especial para el gran rumano Gica Craioveanu. Vino hace más de diez años a España de la mano de los donostiarras y hoy se enfrenta por última vez a ellos. Si Schuster le da minutos será la despedida más especial para Craioveanu, un español de los Cárpatos que se ha ganado con creces un gran final como futbolista. ¿Será hoy el verdugo de su Real? Lo intentará, pero ya le dolería.




