Máxima preocupación por Barrios
El canterano vuelve a romperse dos días después de jugar sus primeros 22 minutos en un mes. Su presencia en la final de Copa, en el aire.


En el Atlético preocupa un futbolista: Pablo Barrios. El canterano, de 22 años, se ha convertido en una de las piezas más importantes del equipo de Simeone en las dos últimas temporadas. Bisagra del centro del campo, es el futbolista que ejerce de bisagra entre líneas y da fluidez al juego del equipo para que salga limpio y progrese con el balón. Lee espacios, ayuda en defensa y es fundamental en la presión tras pérdida. Hasta la Supercopa de España que los rojiblancos jugaron en enero en Arabia, con la semifinal ante el Real Madrid (que perdieron 1-2 y Barrios se perdió), era el segundo futbolista más utilizado por el Cholo en la temporada. Pero, y aquí está el pero, Barrios se perdió ese partido por el sino que le persigue y que se ha convertido en la máxima preocupación del cuerpo técnico: las lesiones.
Porque Barrios se ha perdido ya un 25% de la temporada, pasando del segundo al octavo en minutos ya, por el tiempo que ha pasado en la enfermería. 11 partidos. Los 9 últimos en el último mes, después de que, en el partido de Liga ante el Betis del 8 de febrero, terminara rompiéndose del todo. Había estado muchos partidos al filo, con Simeone contándole los minutos como cuando Griezmann y el Excel, para evitar que se rompiera (los 50 ante el Levante, los 50 ante el Betis en la Copa…). Ha sido un mes, el último, en el que su recuperación se ha cocinado a fuego lento, sin forzar. El resultado de la ida de las semifinales ante el Barcelona (4-0) ayudó a ello. No hubo que forzarle para la vuelta. Fue su propio muslo izquierdo, donde se rompió, el que marcó los tiempos. Cuatro días antes de regresar al trabajo con el grupo, al día siguiente del Atlético-Real de Liga, domingo, se le realizó una resonancia que confirmaba que estaba apto, recuperado. Pero tres días después de jugar esos primeros 22 minutos ante el Tottenham el que se ha roto es el muslo derecho. Vuelva a empezar.
Si durante esa última convalecencia Barrios se perdió partidos tan importantes como las semifinales completas de Copa ante el Barça y la eliminatoria de dieciseisavos de final de la Champions, también completa, ante el Brujas, lo que ahora tiene el Atlético por delante es la disputa de un título: la final de Copa de Rey el 18 de abril en La Cartuja, ante la Real. El reto es que Barrios esté para jugarla, pero en la caseta rojiblanca nadie se atreve, en realidad, a vaticinar su tiempo de baja. “Ya veremos”, deslizan. El tic-tac ya ha empezado a sumar.
Autoexigencia y estrés
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El problema de Barrios está, quizá, en su propia cabeza. En su alto compromiso y autoexigencia. Quiere llegar a todo, estar en todas partes, rendimiento máximo en cada segundo, lo que puede provocar un estrés en sus fibras, que terminan rompiéndose. A Simeone le preocupa y ocupa. “Pablo es un jugador muy importante para nosotros, juega cada tres días y no tener recambio parecido a Pablo Barrios para nosotros hace que tengamos que protegerlo para que siga jugando y pueda jugar todos los partidos”, decía en enero tras las críticas recibidas por cambiarle en el minuto 50 ante el Levante, partido que los rojiblancos acabaron con empate a cero (0-0). A Luis Piñedo, preparador físico que ha conseguido reducir al mínimo las lesiones musculares de la plantilla desde que se puso al frente de este apartado en el verano de 2024, también. El cuerpo técnico, los médicos, tanto Óscar Celada como José María Villalón, recuperadores. Con Barrios en la cabeza. Para encontrar el clic en su cuerpo. Y que las lesiones dejen de vararle. A uno de los centrocampistas con más talento, y futuro, del fútbol español.
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