Palos y gritos en el entrenamiento
Guti perdió los nervios con Roberto Carlos.


López Caro estuvo rápido y justo después de la dura entrada de Guti a Roberto Carlos, con los tacos casi a la altura del tobillo, pitó el final del partido. La del canterano no fue una acción en contra del brasileño, sino una demostración de la tensión y de la insatisfacción propia de cuando no salen las cosas. Roberto se quedó dolido en el césped. Guti ni siquiera se acercó para pedirle perdón. Se limitó a tirar el peto sobre el suelo y se fue a estirar.
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Poco antes de eso, Salgado se había encarado con Pedro Jaro, que era el encargado de arbitrar el partidillo, acusándole de imparcialidad en sus decisiones. Baptista fue el siguiente de sus objetivos: "¡Hay que bajar a defender!". Hay mucha tensión acumulada en los jugadores, y se nota en los entrenamientos, a los que Gravesen se encarga de ponerle banda sonora con sus constantes gritos de "¡solo, vas solo...!", cuando alguien conduce el balón. Diogo y Raúl también acabaron rodando por el suelo de forma aparatosa. Fue precisamente el uruguayo quien hizo una dura entrada al capitán. El contacto de sus botas se oyó con estrépito.
López Caro dedicó la hora y media que duró la sesión a practicar la circulación rápida del balón. Ningún jugador podía dar más de dos toques sobre un campo reducido. El entrenador pide más y más a sus hombres. Ya no hay margen para el error, y se nota en la actitud de los futbolistas.



