Un gol de carambola decidió para el Castilla
Un solitario gol de Soldado decidió un encuentro de calra vocación ofensiva.

Un gol de carambola de Roberto Soldado, al saque de una falta lejana que tocó en la defensa del Tenerife, dio los tres puntos al Real Madrid Castilla, que obtuvo demasiado premio en su visita al estadio tinerfeño, donde los insulares desperdiciaron numerosas oportunidades y lo acabaron pagando.
La clara vocación ofensiva de los dos equipos, cada uno a su manera, propició una entretenida primera parte en la que el buen juego desplegado permitió a ambos un buen número de ocasiones propicias para desnivelar el marcador.
El filial madridista apostó por el toque y la circulación fluida, con De la Red al timón, mientras que los chicharreros se encomendaron a la presión asfixiante y a sacar provecho de la velocidad de sus puntas.
Jurado inauguró el capítulo de oportunidades de gol a los tres minutos, al enganchar de volea un pase de Valero que salió muy cerca del travesaño, pero varias indecisiones en la zaga pudieron costarle caro a los de Portugal, y aunque no acabaron en gol les hicieron recular muchos metros.
En una de ellas, Ayoze le robó la cartera a los centrales dentro del área y fue objeto de un posible penalti por parte de Rubén que el árbitro no vio.
En los mejores minutos de juego de los blanquiazules, Cristo pudo desnivelar en dos ocasiones, primero a pase de Toni Moral sobre el cuarto de hora y, luego, en el minuto 23, tras asistencia de Ayoze, pero en ambos casos Cobeño conjuró el peligro.
Poco a poco, el Castilla recobró la iniciativa, con mayores posesiones de balón, y en el minuto 30 Soldado pudo anotar el 0-1, pero incomprensiblemente disparó desviado casi desde la frontal del área pequeña.
Gol con fortuna
En la reanudación, el filial madridista se vio superado por el Tenerife, que con su empuje vivió más que nunca cerca del área visitante.
Toni Moral fue el primero en probar los reflejos de Cobeño con un disparo muy centrado, luego Ayoze a punto estuvo de marcar con la colaboración involuntaria de Jurado, cuyo rechace salió muy cerca del palo derecho, y tras el saque de esquina, Cristo falló a escasa distancia de la línea de cal.
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El gol era cuestión de esperar, ya que el recién incorporado Maikel desperdició un claro mano a mano en el que quiso ajustar demasiado, pero inesperadamente llegó del lado madridista al saque de una falta lejana que ejecutó Soldado y dio en la barrera tinerfeña, haciendo inútil la estirada de Kelemen.
Quedaban nueve minutos, que al final fueron quince por las constantes pérdidas de tiempo del cuadro merengue, pero ni así pudieron los locales generar una sola oportunidad, agotados por el esfuerzo previo.



