"Ya veíamos 'Juanitos' en todas las esquinas"
En la Casa de Aragón en Madrid celebran la victoria


La comunidad aragonesa afincada en la capital, compuesta por un número cercano a 40.000 personas, vivió el partido de Copa del Bernabéu con el corazón dividido. Sólo una delgada línea separa el "primero soy del Zaragoza, y luego, del Madrid". Muchos de los que así piensan siguieron el partido por televisión en la Casa de Aragón (República Argentina 6), lugar de paso para algunos y de encuentro habitual para sólo unos pocos, como los 30 socios de la Peña el Cierzo, una de las dos que existen en Madrid (junto con la de Fuelebrada).
Ellos no tenían dudas. En su corazón sólo existe el Zaragoza, y la noche del martes se vieron sorprendidos por el espíritu que Casillas invocó: "Después del 3-0 ya veíamos Juanitos por todas las esquinas". Son palabras de José Manuel del Campo, nacido en Calatayud: "Llegué a Madrid con 29 años, para ganarme la vida, y terminé fundando la peña El Cierzo. Jesús Ferrando, nacido en Lampique, es ahora el presidente de la misma: "Yo lo vi en el campo. Y nunca había visto un ambiente como el de esa noche. ¡Qué griterío! Un diez para esa afición".
Manuel Novales, de 87 años, se levanta de la mesa en la que juega al guiñote para incorporarse a la tertulia: "Yo llegué cinco minutos tarde aquí. Al ver que íbamos 2-0 me fui. No quería ver el desastre. Pero la intriga me hizo parar en el bar de abajo de mi casa. Mereció la pena tanto sufrimiento. Eso da más valor a la victoria".
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Lejos de sentirse molestos, muchos zaragocistas entienden que todos los medios hablasen de la remontada. Como Jesús Martín, madrileño que ha encontrado su grupo de amistades en la Casa de Aragón y que por eso es del Zaragoza: "El Madrid es mucho Madrid. Eso lo entendemos todos. Pero, ¿quién está en la final? Si el Madrid hubiera trabajado en La Romareda como lo hizo en el Bernabéu la cosa sería distinta. Unos cuantos aficionados de aquí ideamos una estrategia para contrarrestar el Espíritu de Juanito. La Virgen del Pilar nos ayudó. Si no, no se explica. El grupo de Juanjo se llevó una réplica al Bernabéu y la colocó en una esquina. Tal y como se puso la cosa, sólo ella pudo salvarnos".
Angélica y Raquel apuran una caña y ven el lado humano del partido: "Parece mentira el poder del fútbol. Nosotras venimos aquí con frecuencia y hay cuatro gatos. Sólo cuando juega el Zaragoza esto se pone a rebosar. Aunque sólo sea por eso, el fútbol merece la pena".



