Torres encabezó la visita rojiblanca en la jornada antiviolencia
Gil Marín: "Necesitamos puntuar"


No a la violencia. De cualquier tipo. No, siempre no. Ese el mensaje que el Atlético llevó y repartió ayer, en forma de camiseta, en la exposición Violencia: tolerancia cero, organizada por La Caixa, en los Jardines del Descubrimiento de la Plaza de Colón (Madrid).
Miguel Ángel Gil Marín, encabezó la representación atlética y aventuró un partido "bonito" el domingo entre Atlético y Barcelona. Esgrimió, además, que saldrán a ganar "porque necesitan los puntos para llegar al final con opciones de alcanzar los objetivos". De su rival el domingo, ni una palabra más. "Estamos aquí para luchar contra la violencia", explic "y hemos traído lo mejor que tenemos para implicar a la gente en esta lucha: nuestros jugadores". Jugadores que llegaron a las 14:00 horas, tras el entrenamiento en Majadahonda.
Mientras fuera 1.000 personas se abigarraban entre suspiros y gritos de "Guapos, guapos", Fernando Torres, Mateja Kezman, Martin Petrov, Antonio López, Gonzalo Colsa, Gabi, Francisco Molinero y Luis Amaranto Perea visitaban una exposición de vídeos testimoniales de gente que sufrió y superó la violencia, una Ventana Indiscreta que emulaba el horror de un puño con películas como El Bola, Solas o Te doy mis ojos o una escuela con pintadas como Seboso, pringado y un amenazante A la salida te espero.
Pero, a la salida, el plantel sólo encontró cariño y ánimos. Durante veinte minutos, firmaron y entregaron camisetas antiviolencia, con su rúbrica debajo, a los primeros de la larga fila asentada unos metros más allá. Gil Marín, mientras, se enorgullecía de que el Atlético pusiera su "granito de arena" para luchar contra una causa así. Contra la violencia.
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"El Barcelona ya está ganado"
Gil Marín fue claro: "La violencia se manifiesta en los fondos de los estadios y eso hay que erradicarlo". Sus jugadores ratificaron sus palabras con el reparto de camisetas antiviolencia entre los asistentes, quienes aprovecharon para animar al plantel: "Tranquilos, muchachos, el Barça está ya ganado". Y sonaban muy seguros, la verdad.



