A Cataluña le falla el público ante Paraguay
Sólo 22.000 estuvieron en el Camp Nou, que vivió un empate.


Si por encima del fútbol lo importante es la reivindicación, Cataluña dio ayer un paso atrás en su habitual encuentro de Navidad, esta vez ante Paraguay, una mundialista que, si juega como en el Camp Nou, no durará ni un asalto en la cita de Alemania. Poco más de 22.000 personas asistieron a un partido gélido en la grada y con detalles de pachanga sobre el césped. Sólo la aparición de Pep Guardiola en la segunda mitad y el espectacular gol del españolista Jonathan Soriano dieron un toque de credibilidad a un encuentro aburrido. En el baúl de los recuerdos quedan ya los llenos ante Brasil y Argentina, por lo que está claro que el caché del rival atrae más que la campaña Una nació, una selecció. El fútbol, sin duda, está por encima de los sentimientos.
Cataluña salió con voluntad de tocar el balón, pero pecó de los típicos errores de un conjunto que sólo juega una vez al año. Primero cayó en la especulación, mucho toque y poca chicha. Luego, con el paso de los minutos, cayó en el desorden. Roger y Corominas, teóricos extremos, se olvidaron de las bandas y crearon un ataque poco fluido. A Paraguay no le costó plantar su habitual muro, que provocó que Cataluña creara peligro sólo desde fuera del área. Muchos lo probaron, pero en todas esas ocasiones el portero Gómez salió victorioso. La mejor ocasión fue un penalti de Sergio García, que detuvo el paraguayo.
Golazo de Jonathan.
Lo mejor llegó en la segunda mitad. Jonathan Soriano, en su primera intervención, cogió un balón fuera del área, lo protegió con el cuerpo, le tiró un caño a Riveros y colocó la pelota en la base del palo de un Gómez que se estiró con el convencimiento de que no llegaría al balón. El perico fue ovacionado en el Camp Nou. Sin embargo, el empate llegó diez minutos después. Con él se acabó el partido y también la noche festiva de Cataluña.
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