Tranquilos, aún no le ha llegado la hora a La Saeta
En Argentina estamos muy pendientes de su evolución. FHablé con Florentino y me dijo que había visto a Alfredo muy fuerte y con ánimo..

El 24 de diciembre vi la televisión, comiendo y tomando un vino como todos acostumbramos a hacer en estas fechas, justo cuando Alfredo Di Stéfano comenzó a estar grave y tuvo que ser ingresado. La noticia me impactó muchísimo porque hacía tan sólo 10 o 15 días que había estado junto a él viendo un partido en el Bernabéu. Allí pude ver que el presidente de honor estaba algo mayor, pero fuerte y vital.
Cuando conocí la noticia llamé a Florentino para felicitarle las fiestas e informarme sobre el estado de salud de mi paisano. Florentino me dijo que llegaba en ese mismo momento de Sagunto tras visitarlo. Y sus palabras me tranquilizaron: "Lo vi bien y aunque es una situación delicada le vi muy fuerte y con mucho ánimo. A los argentinos, para matarlos hay que pegarles diez tiros". Me sentí mucho mejor. Aliviado.
Acá en Argentina los medios de comunicación le han dado cobertura a la noticia pero ésta no ha sido tan grande como debería y como yo esperaba por tratarse de Don Alfredo, por quién es, quién fue y porque es parte de Argentina, de su patrimonio. El periodismo deportivo no le ha dado tanta importancia porque se fue del país hace mucho tiempo y prácticamente es un español más y, ya se sabe, el cariño se pierde poco a poco cuando uno se va de su casa.
Con Menem.
Ayer tuve la suerte de visitar al ex presidente de Argentina e íntimo amigo Carlos Menem, y hablamos de infinidad de cosas. Pero el tema que más se tocó en la charla fue el estado crítico de La Saeta, porque Menem era un gran fan de él al ser hincha de River Plate. Me confesó que siempre, cuando jugaba al fútbol siendo un niño, se quería parecer a Di Stéfano, como hoy le puede suceder a todos los chavales que empiezan con cualquier otro ídolo. Él era admirado por todos y hoy sigue siendo un ejemplo para muchos, entre ellos yo.
Los medios argentinos son muy optimistas en cuanto a su estado de salud y creen que puede zafarse de esta crisis y volver a hacer uno de sus grandes regates, esta vez el más importante de su vida. Todo el mundo está sufriendo y esperamos que haya un final feliz. Sería un gran regalo para todos poder tenerlo más tiempo con nosotros. Junto a Pelé, Maradona y Cruyff, Alfredo fue el más grande de todos los jugadores y eso sí que no se olvidará jamás, esté en Argentina o en España.
Yo no soy brujo pero no veo a Alfredo en el cielo porque aún no le ha llegado su hora. Mi deseo es verlo como cuando lo tuve de técnico, igual que cuando estuve en su homenaje y en el de Gento y, sobre todo, como ahora, como la última vez que lo vi, con el bastón (la pelota que mejor domina ahora) y gruñendo como un perro enojado. Me gustaría verlo así como realmente se muestra, aunque interiormente es un tímido y un vergonzoso. Sin duda es el más grande.
Repercusión.
En el mundo del fútbol la polémica siempre ha sido ver quién es el más grande de todos. La puja entre Alfredo y Pelé siempre la ganó en Europa el argentino, pero acá Maradona desbanca a los dos y ese sentimiento que ahora embarga a todos se multiplicaría por mil si fuese El Pelusa el que se debatiera entre la vida y la muerte.
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Lo que a mí me pone muy contento es que Di Stéfano llevaba muchos años olvidado por la gente del Madrid y fue Florentino el que lo rescató para darle el lugar que merecía y merecerá toda la vida. Para mí es un honor poder agradecerle este detalle porque es verdaderamente lo que el gran Di Stéfano debe ser, el presidente honorífico de un club en el que contribuyó de manera notable para que fuese y siga siendo el más grande del mundo.
El pueblo argentino está muy triste pero no consternado. Quizá el día que falte definitivamente se darán cuenta de quién se ha marchado y lo que hizo por este país. Pero tranquilos, tendrán que esperar...



