"El fútbol nunca llegó a salirse de mi cabeza"
Justo un año después de aquel dramático accidente que pudo acabar con su vida, Germán Hornos vuelve a sentir la vida. Trabaja con el objetivo de volver a vivir su otra pasión: el gol. El uruguayo confía en volver a ser ese delantero que llegó a España con fama de revientaporterías.

¿Qué es lo que recuerda de aquella Nochebuena del 2004?
Pues recuerdo que viajaba desde España a Uruguay con mi novia. Perdimos dos aviones en el viaje de ida y llegamos a mi país de noche, no sé bien la hora. Me trasladé en el coche con mi familia desde Montevideo hasta Durazno, el pueblo donde vivo, a unos 200 kilómetros, y ya no me acuerdo de más. Ni de la cena de Nochebuena, ni del cumpleaños de mi madre, ni de nada. Por lo que me han contado, sé que a eso de las tres de la madrugada salí con mis amigos a una discoteca y a las ocho y media tuve el accidente con tres chavales más jóvenes que yo que me pidieron que les llevara al pueblo.
¿Qué pasó?
El problema fue que iba a mucha velocidad. El accidente iba a tenerlo sí o sí, por lo que casi se puede decir que hubo suerte, porque a los chavales no les pasó nada. El que iba a mi lado quedó bien en ese momento y los dos de atrás se desmayaron. Al único que le pasó algo fue a mí.
¿Cuándo se dio cuenta de lo que le había pasado?
Ni siquiera hoy me doy cuenta aún de lo que verdaderamente me pasó. Cuando me desperté en el hospital no sabía por qué estaba en la cama, no sabía por qué había tanta gente, no entendía nada. Me costó mucho tiempo comprender qué era lo que me había ocurrido y lo que no. Todavía ahora mi novia o mi familia me cuentan cosas de las que yo ni me he enterado y que pasaron en ese tiempo.
¿Temió no poder volver a jugar al fútbol?
El fútbol de mi cabeza no salió nunca. Cuando me desperté no sabía por qué estaba en el hospital y como no conocía lo que había ocurrido siempre contaba con volver a jugar al fútbol. Después, ése pasó a ser mi objetivo tras salvar la vida e integrarme en la sociedad lo más normalmente posible. Lo mejor es que las buenas noticias llegaron en poco tiempo. Éste ha sido un año muy duro en el que poca gente sabe el trabajo que he tenido que hacer para recuperarme, pero más allá de no haber jugado en todo el año, ha sido bueno, porque todo ha ido saliendo bien.
¿Le cambió la forma de entender la vida?
No. Me siento bien y vivo bien. He tenido que trabajar mucho con la neurosicóloga de daños cerebrales para recuperar atención, memoria y carácter. Aún sigo trabajando bastante.
¿Y la gente de Valladolid, de Uruguay, de Sevilla?
El Valladolid y el Sevilla están demostrando que son dos clubes grandes. En este tipo de cosas no dan la espalda: dan la cara y se la juegan. Más allá de lo futbolístico, los clubes son los que son por el comportamiento de su gente. También en Uruguay se han volcado.
El accidente le llegó con 8 goles en 16 partidos. Estaba en racha.
Me costó coger el ritmo del fútbol español, pero en Valladolid ya me encontraba en mi mejor momento, disfrutaba. Pero bueno, estoy convencido de que cuando regrese rendiré bien.
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Sevilla y Valladolid se volcaron con Germán después de un accidente que dejó su coche como se puede ver arriba. Con los andaluces jugó 16 partidos y marcó 2 goles en su primera temporada, y después fue cedido al Valladolid. En Pucela empezó a destapar su instinto goleador con 8 tantos en 16 partidos, pero el accidente de coche cortó su progresión: "Ahora sueño con volver a mi nivel y disputar el Mundial de 2010 con Uruguay".




