Segunda B | Mirandés

El Mirandés desata la pasión rojilla en la ciudad

Llena Anduva y arrastra a centenares de seguidores en sus salidas

<b>COMPROMISO. </b>La afición y los jugadores mantienen una relación muy estrecha. De ahí el éxito.
Enrique Ojeda
Redacción de AS
Actualizado a

Ni los más optimistas podían soñar con que el Mirandés, después de un descenso de categoría traumático, pudiese enderezar su rumbo y convertirse en un referente de toda la población de Mirada de Ebro (Burgos), que con un censo de 37.000 habitantes vive con pasión comprometida la marcha de su equipo, hasta el punto de que el club cuenta con 3.400 socios ("la meta de esta temporada, que parecía una utopía, era llegar a los 3.201. Y se ha batido de largo ya y antes de Navidad", asegura su ilusionado, presidente Félix Papión).

El caso es que el Mirandés, además, bate marcas en toda la Tercera División, con una afluencia superior a los 4.000 aficionados en cada partido en su campo de Anduva, remozado en el último año, y con un aforo de 6.000 espectadores. Pero la sensación de esa pasión que despierta el equipo rojillo en la población se completa con la capacidad de convocatoria fuera de casa gracias a las nueve peñas formadas alrededor del Club: "Desplazamos entre los 400 y los mil seguidores. En el club hemos puesto a una persona con dedicación exclusiva para organizar cada dos semanas la marcha rojilla. Desde que soy presidente (dos años) la intención es convertir nuestros partidos en una fiesta".

Papión, ex-futbolista del club, nació en Alemania, hijo de emigrantes mirandeses, y quizá por eso aboga por los terceros tiempos "porque allí los seguidores, después de los partidos, departen con los jugadores y se logra un ambiente semejante al que está consiguiendo el actual Mirandés". Dice Papión que él es "presidente nominal, porque lo importantes es el grupo de 20 personas, la mayoría ex jugadores del equipo, que se hizo cargo del club hace un par de años (en el setenta y cinco aniversario)". Y a Félix le tocó presidir la Junta de amigos, quizá porque era el mejor avalado: su suegro también presidió al Mirandés en los años setenta, Victoriano Aguirrebenia.

Apoyo a Oliver Puras para que sea paralímpico en Pekín-08

Oliver Puras era un jugador local, de La Charca, que un mal día sufrió un accidente de tráfico. Quedó impedido para siempre, pero no perdió su condición de deportista, y ahora, en silla de ruedas, practica el tenis. "Y tiene una ilusión, la de estar en los Juegos Paralímpicos de Pekín-08. Para eso tiene que jugar torneos por Europa, y desde el Mirandés hemos decidido apoyarle económicamente para que lo consiga", dice Papión, quien también colabora, "dentro de lo posible, claro", con el Club Mirandés de Voleibol de Javier Medina, compañero de juergas gastronómicas en la Peña El Chantre.

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Además del Mirandés en la localidad coexisten un par de clubes más, El Casco Viejo y La Charca. Y si es cierto eso de que pueblo pequeño infierno grande, pues en el fútbol más... hasta hace bien poco. Porque Félix Papión se siente satisfecho del acuerdo a tres bandas entre todas las sociedades: "El Mirandés les tutela económicamente, pero mantiene su autonomía, aunque cada club se especializa en unas categorías para conseguir jugadores para el primer equipo. El día que uno de ellos acceda al vértice de la pirámide, resulta que habrá defendido a los tres clubes, y con todos estará vinculado sentimentalmente".

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