Aduriz da una clase de remate y rompe al Lleida con un hat-trick
El Valladolid ya está en ascenso


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El primero fue de penalti: suave toque engañando al portero. El segundo, adelantándose a la defensa y colocando el balón, casi sin ángulo, entre las piernas del portero. El tercero, de una preciosa vaselina cruzada que Rangel, portero del Lleida, vio pasar como si se tratase de una paloma inalcanzable, que se aleja poco a poco hacia le red. Tres remates, tres goles, tres maravillas, en definitiva, una lección de cómo se resuelve un uno contra uno ante el portero. Su autor se llama Aduriz, un jugador que pretende el Athletic y que ayer presentó una carta de presentación inmejorable. Eso, un orden táctico muy depurado y una perfecta capacidad para salir al contraataque, destrozaron ayer a un Lleida que toca fondo y no encontró ninguna respuesta ante un equipo que se limitó a hacer lo justo para sacar los tres puntos y meterse en la zona de ascenso.
Esta vez el árbitro no fue la excusa. Y eso que hizo algunos méritos, como señalar un penalti inexistente en el minuto 7. Pero el Lleida no sabe crear ocasiones. Hasta el minuto 41 no remató entre los tres palos y en los 90 minutos no se recuerda una ocasión clara de gol. Y eso que Rubio, que después de lo ayer está en la cuerda floja (fue silbado tras el partido), sacó a tres delanteros. Pero el Valladolid metió el cuarto, obra de Losada.



