Primera | Atlético de Madrid

15.000 abonados huyen del estadio por las obras

El Ayuntamiento de Madrid ha rodeado de obras el Calderón y lo está pagando la afición del Atlético. Tras promediar 47.600 espectadores durante la pasada Liga, en los últimos partidos, ante Cádiz y Villarreal, sólo fueron 30.000 y 35.000. Unas entradas impropias del Manzanares.

<b>ZONA CATASTRÓFICA. </b>Este es el aspecto que presentaban los aledaños del Calderón ayer por la tarde: grúas, zanjas, lluvia, barro... Llegar al estadio es una aventura.
Jorge García Hernández
Redactor jefe de fútbol
Jorge García Hernández (Palma de Mallorca, 1978) es redactor jefe de Fútbol. Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, es canterano del Diario As, donde entró en 2001. Fútbol base y Cierre como antesala a 15 temporadas siguiendo al Atlético de Madrid. Después, AS.com y Fútbol internacional.
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Las innumerables obras que han convertido cada visita al Calderón en una odisea están pasándole una dolorosa factura al Atlético. En los dos últimos partidos la afluencia media al estadio rojiblanco ha sido de 32.500 espectadores, algo más de media entrada, frente a los 47.600 que promedió el Manzanares durante toda la pasada temporada. Las decenas de protestas diarias que se reciben en las oficinas del club, tanto de Peñas como de particulares, no dejan lugar a dudas sobre el motivo de esta huida: muchos abonados no acuden al fútbol porque el acceso es terriblemente incómodo.

Las buenas entradas de principio de temporada resultaron engañosas por tres razones: el buen tiempo, que la gente aún no sabía a lo que se exponía y las visitas de Barça y Madrid. Pero contra Cádiz y Villarreal se vio la realidad actual. Ambos partidos se jugaron tarde y en vísperas de días laborables, además el frío ya había llegado al Calderón. Son unas malas condiciones para enfrentarte a una aventura que requiere llegar al estadio con un mínimo de media hora de antelación y, sobre todo, que convierte en un suplicio el peregrinaje de regreso en plena noche, ya sin autobuses, y con el trayecto hasta el Metro plagado de zanjas y vallas.

Indignación.

La afición está que trina. Siente que el Ayuntamiento está ignorando al Atlético y sospecha que su actitud está muy relacionada con su deseo de que el equipo abandone el Calderón y se vaya a La Peineta. Las negociaciones entre el club y el Consistorio se paralizaron después de que Gallardón estableciera unas condiciones que los dirigentes rojiblancos consideran inaceptables: pagar la mitad de las obras, pero no compartir la propiedad, por lo que el Ayuntamiento podría echarle si sus aspiraciones olímpicas así o requiriesen. En estas circunstancias, el Atlético no tiene ninguna prisa por abandonar el Calderón, lo que choca frontalmente con el proyecto municipal de soterrar la M-30. De ahí las sospechas.

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Este caos, que los habituales llevan meses sufriendo, se convirtió en asunto de Estado con el España-Eslovaquía. Tras el partido, y bajo la lluvia, hubo follón alrededor del Calderón durante más de una hora. Los equipos visitantes ya han mostrado su malestar al Atlético por lo difícil que les resulta entrar en el recinto y es mejor no pensar qué sucedería si hubiera que desalojar con urgencia el estadio.

Lo que es ya un hecho es que los abonados rojiblancos están hartos de no poder ir a gusto al fútbol. Incluso en el derby, un lleno garantizado cada año, se quedaron bastantes butacas vacías en la zona de los socios más veteranos. Los atléticos exigen soluciones urgentes al Ayuntamiento.

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