Se mantiene tras la reválida de Málaga


Carlos Bianchi volverá a confiar hoy en la solidez y el carácter de José Ignacio Zahínos (Madrid, 1977). El Virrey le dio la alternativa en Málaga y pasó la reválida. Hoy el técnico mantendrá la apuesta, toda vez que tendrá enfrente a un potente mediocampo con Pablo García y Julio Baptista. Bianchi sigue al dedillo ese dicho argentino de "al fútbol se juega como se vive" y si alguien manifiesta claramente ese ejemplo es el pivote madrileño. Hace dos años, cuando estaba cedido en el Elche, una lesión en el tendón de Aquiles casi le obliga a dejar el fútbol, pero su tesón se lo impidió. Su juego siempre ha reflejado su carácter. Luchador infatigable, buen juego aéreo, recuperador constante y, sobre todo, tenacidad. Esas cualidades hicieron que fuera escalando en la cantera rojiblanca hasta llegar en 2000 al primer equipo, justo cuando Baraja se marchó al Valencia. En los tres años siguientes el fútbol en forma de lesiones y cesiones no le trató bien, pero no cejó en conseguir su sueño de niño: "Jugar en el Atlético". La campaña pasada se recuperó en Madrid y Ferrando le hizo ficha en diciembre. Desde entonces, fiel a sí mismo, su obsesión ha sido ser útil, algo que Bianchi ha calibrado rápidamente y que le ha reconocido.



