Míchel Salgado

"No regalaré el puesto ni a Cicinho ni a nadie"

Debutó con el Madrid ante el Mallorca, el rival de mañana, un 21 de agosto de 1999. Va a cumplir 300 partidos oficiales. El lateral abrió ayer a AS las puertas de su casa...

<b>SALIDA</b>. "Sólo me iré en diciembre si me echan a patadas"
Marco Ruiz
Redactor Jefe Real Madrid
Nació en Granada en 1977. Licenciado por la Universidad Europea, entró en AS en 1999, por tanto, es canterano y ‘one club man’. Tras hacer la información del Atlético dos años pasó a formar parte de la sección del Real Madrid, de la que ahora es su Redactor Jefe. Cubrió la Eurocopa de 2008, tres Mundiales de Clubes y una final de Champions.
Actualizado a

Salgado, suma y sigue.

Cumplir 300 partidos con el Madrid es muy difícil, una cifra preciosa. Yo en el fútbol vivo al día, y no me valen las cuentas para el futuro, pero sí es verdad que miro atrás y...

Y por ejemplo, ¿cuál ha sido su peor momento?

Dejando aparte lo personal, fue el perder las dos Copas del Rey. Es el título que se nos resiste, con lo que cuesta llegar a una final.

¿Y el mejor?

Ahí hay que hablar de la Champions. Para un jugador, donde más se disfruta es en un Mundial y en la Champions. Hay que vivirlo para saber lo que se siente al ganar la Copa de Europa. Es lo máximo.

¿Y qué espera del Mundial?

Tengo una ilusión enorme después de la lesión que sufrí justo antes de la Eurocopa. Aquello me dejó tocado. Fue una semana muy dura. Eso sí, primero tendremos que clasificarnos, que está complicado.

¿Ha llegado a perder alguna vez la titularidad en el Real?

Me recuerdo siempre de titular, excepto una vez que estuve lesionado un mes. Esa temporada jugué 27 partidos en Liga, el año que menos.

Hay pocos laterales derechos que hayan aguantado tanto como usted en el Real.

¡Chendo! Hasta que yo llegue a sus números me queda mucho. Ha sido el lateral derecho más grande que ha habido en el Madrid. Él puso el listón muy alto.

¿Quién fue su espejo?

Bueno, de pequeño, mi sueño era jugar en el Celta, y siempre pensaba en lo más cercano. Me gustaba Schuster, Maradona, pero por cercanía, cuando más disfrutaba, era viendo jugar a Vicente, el capitán del Celta. Tenga en cuenta que yo debuté en Primera y nunca había actuado de lateral derecho.

¿Qué es lo que menos le gusta del fútbol?

El fútbol te da muchas cosas a ti y a tu familia, te da estabilidad económica para el futuro, pero luego hay cosas que no se ven. Es el peaje que tienes que pagar. Las concentraciones se hacen muy pesadas. El fútbol también te roba muchas cosas de los 20 a los 30 años, cosas normales que a la gente le gusta hacer y que nosotros no podemos.

¿Usted con quién duerme en las concentraciones?

No, no, dormimos solos (risas). Eso lo arreglamos hace mucho tiempo en el Madrid.

Hablemos del equipo. ¿Cree que están jugando bien?

Estamos en una fase de construcción. No ha habido un cambio drástico, pero sí bajas e incorporaciones importantes. Y eso hay que reconducirlo.

¿Y el cuadrado?

Son los jugadores los que hacen el sistema. Tenemos que acoplar nuestra manera de jugar al dibujo, y estamos en esa búsqueda. El entrenador no quiere las bandas ocupadas siempre por los mismos hombres, como ocurría con Figo. La idea es ocupar las bandas en diferentes momentos y por sorpresa. Es una forma diferente de ver el fútbol.

¿Y a usted, le gusta?

A mí me toca recorrer más metros así, pero me he adaptado bien. Mire, la obsesión por las bandas llegó a trastornarnos. Entonces, el míster se dio cuenta y nos dijo: "Olvidaos de sistemas y de rombos mágicos. Yo pongo el dibujo, pero ustedes lo interpretan". Y ahí vino el cambio. Nosotros hemos ganado Copas de Europa con un 4-4-2 y con un 5-3-2.

¿Notó algún bajón en el juego de Robinho?

Yo no lo conozco a fondo, nadie lo conoce. Es un chico joven, y una cosa es lo que se venda en la prensa y otra cómo responde un jugador en el Madrid. Aquí han venido futbolistas de una calidad sobresaliente y no han encajado. Él tiene unas condiciones excepcionales, y a partir de ahí tendrá que demostrar si es uno de los grandes del mundo. Está en el sitio idóneo, pero démosle tiempo. Un jugador puede ganar un partido, pero los títulos los gana el equipo.

¿A usted le molesta que drible tanto?

No, no... La gente que tiene un buen uno contra uno tiene que intentarlo, sobre todo en la parte de arriba. A veces una genialidad resuelve un partido. No creo que busque el regate de cara a la grada.

¿Cómo se vive en un Madrid con tantos brasileños?

Es normal que un entrenador traiga a su gente de confianza. Ya pasó en el Barça de los holandeses. Sólo hay un pequeño peligro, que se pierda la seña de identidad española en el Madrid. Cuando un futbolista viene ya es compañero, y cuando damos el grito antes de salir al campo, en la caseta, no podemos ver las nacionalidades, sino el escudo (se golpea el pecho con fuerza).

Usted ya pasó por la situación de Iker y Helguera, que aún no han renovado. ¿Puede afectar eso a su juego?

Bueno, a mí me afectó para bien (risas). Pero es duro. Lo más importante es que hablamos de dos jugadores con una larga trayectoria en el Madrid, que lo han ganado todo y que ya tienen una personalidad fuerte dentro del club. Quieren al Madrid. Yo tenía una oferta económica importante, pero pensé: "Si llevo dos semanas durmiendo mal, algo falla". Y decidí firmar por el Madrid.

¿Que Cicinho sea brasileño, le da ventaja para ser titular?

Todavía no le he visto jugar. Yo le aseguro que no le voy a regalar el puesto ni a Cicinho ni a nadie. Lo que no se puede es desestabilizar el grupo.

¿Por qué lo dice?

Se comenta que Salgado estará en la Juve en diciembre. Que nadie me coloque en otro equipo. Quiero decir muy claro que sólo me iré del Madrid en diciembre si me echan a patadas. No quiero irme.

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¿Habla de que le quiten la titularidad?

Si me obligan... Lo dicho, disfrutaré de cada minuto que juegue en el Madrid hasta que me echen a patadas. Yo estoy disfrutando y no quiero pensar en este tipo de cosas.

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